A BORDO DE AIR FORCE TWO (AP) — Los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence para evitar que Corea del Norte se robe el espectáculo en las Olimpiadas de Invierno duraron poco. Sucumbieron cuando las dos Coreas marcharon y compitieron como una sola.

Y mientras Corea del Sur pareció ver con buenos ojos el acercamiento de relaciones en la Península Coreana, Pence insistió el sábado que "no hubo diferencias" entre Estados Unidos y sus aliados Corea del Sur y Japón para intensificar la presión contra Corea del Norte por sus programas nucleares y de misiles.

En días previos a las Olimpiadas de Pyeongchang, Pence insistió que Corea del Norte estaba tratando de "secuestrar el mensaje y lo visual" con su "propaganda". Pero Corea del Norte fue recibida con los brazos abiertos. El presidente de Corea del Sur Moon Jae-in calificó a la justa como los "juegos Olímpicos de la paz".

Estados Unidos pareció quedarse bailando con la más fea, especialmente luego que la hermana del dictador norcoreano invitó a Moon, a nombre de su hermano, a Corea del Norte. Hasta ahora esto ha sido la señal más clara de una creciente apertura diplomática a la que el gobierno de Donald Trump se opone.

South Korean President Moon Jae-in met with North Korean leader Kim Jong Un's sister at the presidential office in Seoul. The meeting came after Kim Yo Jong and other North Korean delegates attended the opening ceremony of the Winter Olympics. (Feb.10)

Pence dijo que Moon le informó sobre la reunión que tuvo con funcionarios de Corea del Norte y que "los dos nos reiteramos el uno al otro esta noche de que seguiremos estando fuertes y que trabajaremos de manera coordinada para ejercer la máxima presión diplomática y económica sobre Corea del Norte".

Moon estuvo sonriente al saludar a Kim Yo Jong, hermana del líder de Corea del Norte Kim Jong Un, y Kim Yong Nam, nominal jefe de estado norcoreano, de 90 años. Ellos se reunieron durante un almuerzo en el palacio presidencial.

Pence dijo el viernes que Estados Unidos se opondría a negociaciones entre las dos Corea hasta que Corea del Norte acepte entablar negociaciones para poner fin a su programa nuclear.

En su vuelo a Alaska el sábado, el vicepresidente dijo que dejaba Asia “alentado de que seguiremos trabajando muy estrechamente para continuar e intensificar la campaña de presión al máximo” contra Corea del Norte.

Afirmó que la guerra forjó “el corazón del vínculo” entre Estados Unidos y Corea del Sur y que eso ayuda a explicar “por qué no hay ni habrá diferencias” entre ambos países.

En la ceremonia inaugural del viernes, Pence se mantuvo sentado con el rostro petrificado cuando Moon y los funcionarios norcoreanos permanecieron juntos de pie y gran parte del estadio aplaudió al equipo conjunto de deportistas. Funcionarios de la Casa Blanca subrayaron que Pence solo aplaudió al equipo estadounidense, aunque expertos sobre Asia dijeron que la negativa del vicepresidente a ponerse de pie podría verse como una falta de respeto a los anfitriones.

Las autoridades estadounidenses han exhortado a Corea del Sur a que sea cautelosa en su reacercamiento con Corea del Norte. Sin embargo, nadie pareció acordarse de momento sobre el historial de violaciones a los derechos humanos y la amenaza cada vez mayor del programa de armas nucleares de Corea del Norte.

Incluso el primer ministro japonés Shinzo Abe, que ha coincidido con el escepticismo estadounidense sobre el acercamiento entre las Coreas y ha advertido a Moon no caer en la “diplomacia sonriente” de Corea del Norte, saludó a Kim Yong Nam.

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Los periodistas de The Associated Press Matthew Pennington y Jonathan Lemire contribuyeron a este despacho desde Washington.