HARARE, Zimbabue (AP) — Emmerson Mnangagwa fue juramentado nuevamente el domingo como presidente de Zimbabue, un país que hace poco celebró la caída del autoritario Robert Mugabe pero ahora está sumido en el desánimo por la continua represión de la oposición.

Mnangagwa cuenta con el apoyo del ejército pero enfrenta el desafío de una economía debilitada y un país agriamente dividido en torno a las elecciones, que muchos consideraban necesarias para un cambio.

Mnangagwa, de 75 años y quien asumió el poder con respaldo militar en noviembre tras el derrocamiento de Mugabe expresó que “mis brazos están abiertos” hacia el líder opositor Nelson Chamisa, luego que la Corte Constitucional rechazó las denuncias de fraude de la oposición y ratificó el estrecho resultado de las elecciones del 30 de julio.

“Es hora de avanzar juntos”, dijo Mnangagwa quien ha prometido reformas políticas y económicas.

Chamisa el sábado dijo respetuosamente rechaza la decisión del tribunal y calificó de “falsa” la ceremonia en que Mnangagwa tomará posesión.

“Ellos saben que no pueden estar invitándome a la boda donde se suponía que yo iba a ser el que recibía los regalos”, expresó Chamisa.

Su vocero Nkululeko Sibanda dijo el domingo que la agrupación no ha recibido una invitación formal a la toma de posesión.