BUCAREST, Rumania (AP) — La alcaldesa de Bucarest denunció el martes a sus copartidarios, acusándolos de intentar endilgarle indirectamente la responsabilidad por la represión policial de una protesta contra la corrupción que dejó 450 heridos.

Las repercusiones de la manifestación del 10 de agosto han provocado tensiones en el gobernante Partido Socialdemócrata desde que 750 personas entablaron demandas contra la policía, alegando maltratos.

La alcaldesa Gabriela Firea, quien declaró el martes ante la fiscalía como testigo, dijo luego que algunos socialdemócratas quieren utilizar a su antigua colaboradora, la prefecta de Bucarest Speranta Cliseru, como chivo expiatorio de la violencia.

La prefecta ordenó a la policía dispersar a los manifestantes. Firea dijo que la prefecta se limitó a ratificar una orden de la policía antimotines.

En una aparente crítica al líder partidario Liviu Dragnea, Forea dijo: “no siempre aceptaremos que se distorsione y su manipule la verdad y que se divulguen manipulaciones” sobre nosotros. Firea ha pedido que renuncie la ministra del Interior, Carmen Dan, debido a la violencia policial, pero el partido la respalda.

Decenas de miles de personas asistieron a la marcha de protesta, que la policía disolvió con gases lacrimógenos, cañones hidrantes y garrotazos. Algunos manifestantes arrojaron piedras y botellas a la policía.

Firea se encontraba fuera del país el día de la protesta.