WASHINGTON (AP) — La contienda por la candidatura presidencial demócrata se enconó inesperadamente el viernes cuando el equipo de campaña de Hillary Clinton acusó a su rival Bernie Sanders de robar información sobre posibles electores valorada en millones de dólares.

El equipo de Sanders, por su parte, acusó al Partido Demócrata de secuestrar las aspiraciones del precandidato al impedirle acceder temporalmente a su propia información sobre votantes. Su campaña presentó una demanda para que le devuelvan la información e intentó enérgicamente convertir las aseveraciones en una ventaja política.

"Esta información es en verdad clave para nuestra campaña y nuestra estrategia", dijo el jefe de campaña de Clinton, Robby Mook. "Estamos molestos en particular en este momento de que aprovechen el hecho de que robaron información como una razón para recaudar dinero para su campaña", agregó.

La reacción frente a este quebranto sobre la información, cuya profundidad fue debatida por todos los involucrados, abrió una desagradable línea de división entre dos bandos que hasta la fecha habían sobrellevado una campaña relativamente cortés.

En la víspera del próximo debate entre los precandidatos del partido, lo sucedido atizó las sospechas que calan desde hace tiempo en Sanders y sus simpatizantes de que el partido nacional está trabajando en forma parcial para apoyar la candidatura de Clinton.

"Evidentemente, en este caso, intentan ayudar a la campaña de Clinton", dijo furioso el jefe de campaña de Sanders, Jeff Weaver, en referencia al Comité Nacional Demócrata.