Para el Arsenal, la Liga Europa es lo único que hay.

La competencia que el técnico Arsene Wenger ha tratado prácticamente como algo adicional esta temporada podría terminar siendo su única salvación. Para el cada vez más atribulado timonel del Arsenal, la situación se ha tornado así de desesperada.

Una penosa derrota de 3-0 ante el Manchester City en la final de la Copa de Liga el domingo acabó con las posibilidades de Arsenal de conseguir algún trofeo en Inglaterra. Eliminado de la Copa de la FA de maneta humillante por el club Nottingham Forest de la segunda división en enero, Arsenal languidece en el sexto lugar de la Liga Premier, 10 puntos debajo del cuarto puesto con 11 juegos restantes.

Por mucho tiempo Wenger ha comparado el clasificar a la Liga de Campeones por medio de la posición en la tabla de la liga inglesa a ganar un trofeo, algo risible para sus detractores. Pero ni siquiera eso parece factible esta temporada.

Y es así que la temporada de Arsenal ahora depende de su desempeño en la muy vilipendiada Liga Europa, en la que Wenger ha estado utilizando a sus jugadores suplentes. De ganarla, se le abre una puerta trasera a la Champions, como le sucedió a Manchester United la temporada pasada. Si no se corona, incluso alguien como Wenger —el máximo sobrevivientes del fútbol inglés— podría batallar para salir del problema.

Uno de los clubes más históricos de Inglaterra se ha convertido en tema de muchas bromas, y el legado de quien lo ha dirigido por 21 años estaba en riesgo de ser manchado. La actuación ante el City expuso todas las fragilidades que le han criticado a Arsenal: carece de columna vertebral, de liderato y de actitud.

"Sólo hay un Arsene Wenger", corearon los hinchas de Arsenal sarcásticamente mientras abandonaban el Estadio Wembley incluso antes de la mitad del segundo tiempo. Para entonces, algunos jugadores de Arsenal recorrían a paso lento la media cancha, aparentemente rendidos y superados por el carrusel de estrellas del City.

Wenger recibió otra extensión de contrato por dos años después que Arsenal ganara la Copa de la FA en mayo pasado, pese a que el hecho de que el equipo no lograra clasificar a la Champions de la presente campaña fue visto como un "catalizador de cambios", de acuerdo con el presidente ejecutivo Ivan Gazidis.

Lo que es cierto es que nadie sabe a ciencia cierta si Wenger planea renunciar si Arsenal termina la temporada sin un trofeo y sin boleto de la Liga de Campeones. Eso nunca ha ocurrido en su largo periodo con el club.

Y aún hay enormes obstáculos en el camino de Arsenal en la Liga Europa.

En primer lugar, el sorteo colocó al equipo ante uno de los rivales más fuertes en los octavos de final: el Milan. El club italiano es por su cuenta una sombra de lo que suele ser, tal como Arsenal, y se encuentra en la séptima posición de la liga italiana, pero cuenta con el talento y la experiencia suficientes para eliminar a los pupilos de Wenger.

Arsenal también enfrenta la inelegibilidad de Pierre-Emerick Aubameyang, la nueva contratación proveniente del Borussia Dortmund. Con el delantero Alexandre Lacazette fuera con una lesión a largo plazo, Arsenal depende de un Danny Welbeck propenso a lesiones o del adolescente Eddie Nketiah.

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Steve Douglas está en Twitter como www.twitter.com/sdouglas80