WASHINGTON (AP) — La Casa Blanca dijo el viernes que las presiones de Estados Unidos para aislar a Corea del Norte forzaron a la nación asiática a buscar conversaciones a nivel presidencial con los norteamericanos, validando la estrategia del gobierno de Donald Trump de sanciones económicas y posición belicosa.

Aún no se ha fijado lugar ni momento para la que sería una reunión histórica entre el presidente Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un. Ningún presidente estadounidense en funciones se ha reunido con un líder norcoreano.

Funcionarios de Corea del Sur, en una sesión informativa realizada en la Casa Blanca el jueves sobre su reciente visita a Pyongyang, dijeron que Kim expresó su compromiso con la desnuclearización, una crucial demanda de Estados Unidos y sus aliados.

Kim prometió además suspender sus ensayos nucleares y de misiles, tras haber realizado una serie de esas pruebas en el primer año de Trump en el cargo, dijeron los sudcoreanos, y agregaron que expresó su disposición a reunirse con Trump. Dijeron que Trump aceptó reunirse con Kim para mayo y la Casa Blanca confirmó posteriormente la decisión del presidente.

"El deseo de Corea del Norte de reunirse para discutir la desnuclearización _ al tiempo que suspende todos los ensayos de misiles balísticos y nucleares _ es evidencia de que la estrategia del presidente Trump de aislar al régimen de Kim está resultando”, afirmó el vicepresidente Mike Pence, quien visitó la región, en una declaración el viernes.

Pence dijo que los norcoreanos acuden a la mesa de negociaciones pese a no recibir concesiones de Estados Unidos, que junto con sus aliados ha aumentado las presiones sobre Kim por medio de sanciones y otros métodos.

"Nuestra determinación no ha cejado y nuestra política sigue siendo la misma: todas las sanciones siguen en vigor y la campaña de presiones máximas continuará hasta que Corea del Norte dé pasos permanentes, concretos y comprobables para poner fin a su programa nuclear”, dijo Pence.

El director de asuntos legislativos de la Casa Blanca, Marc Short, dijo que Trump había discutido que un “puñado” de legisladores, pero no reveló nombres. Short dijo que el gobierno estaba cauteloso acerca de la reunión, pero que el Congreso estaba respondiendo con “entusiasmo y aliento”.

Los congresistas “sienten que durante un largo tiempo las relaciones allí se han encaminado en dirección opuesta”, les dijo Short a reporteros en la Casa Blanca. “Obviamente estamos cautelosos, pero pensamos que el presidente tenía cambio de marea cuando llegó al cargo respecto a la forma en que iba a lidiar con Corea del Norte”.