La prisa de Amtrak por inaugurar una ruta nueva y más rápida cerca de Seattle podría haber sido factor en el reciente descarrilamiento mortífero. Ninguno de los dispositivos de control de velocidad que hubieran podido impedir el descarrilamiento estaba activado cuando el tren inició su viaje inaugural.

La instalación de la compleja tecnología basada en GPS llamada control positivo del tren (PTC por sus siglas en inglés) no estará completa antes de abril en el nuevo tramo de 24 kilómetros (15 millas) donde se descarriló el tren, informó Sound Track, la empresa pública propietaria de las vías.

El resto del proyecto estaba "bajo plazos muy agresivos", según documentos en el sitio web de Sound Track. Las condiciones para financiar el proyecto de 180,7 millones de dólares a través de la ley de recuperación y reinversiones requerían que el trabajo de infraestructura estuviera terminado para el 30 de junio, según los documentos. Una demora, aunque fuera de un mes, "habría afectado significativamente el proyecto".

El tren que descarriló el lunes iba a 129 km/h (80 mph) en un tramo de 48 km/h (30 mph) cuando se salió de las vías en una curva que terminaba en un puente, arrojando los vagones a la ruta que pasaba por abajo, dijeron los investigadores. Tres personas murieron y decenas resultaron heridas. Los investigadores federales tratan de determinar si el maquinista estaba distraído.

Un sistema de control positivo habría detectado el exceso de velocidad y aplicado automáticamente los frenos para detener el tren, dijo Najmedin Meshkati, de la Universidad del Sur de California (USC), que estudia esa tecnología desde hace 30 años.

"Es una capa adicional de seguridad", dijo.

Amtrak y el Departamento de Transportes de Washington empezaron a publicitar la nueva ruta en octubre. El director general de Amtrak, Richard Anderson dijo que "nadie quiere el PTC más que yo", pero se negó a responder por qué toma tanto tiempo incorporar la tecnología y ponerla en funcionamiento.