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Marcos Guilherme, el crack que dormía abrazado a la pelota

January 30, 2015
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El jugador de la selección Sub20 de Brasil, Marcos Guilherme, izquierda, festeja un gol contra Paraguay en el Sudamericano Sub20 el jueves, 29 de enero de 2015, en Montevideo. (AP Photo/Matilde Campodonico)
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El jugador de la selección Sub20 de Brasil, Marcos Guilherme, izquierda, festeja un gol contra Paraguay en el Sudamericano Sub20 el jueves, 29 de enero de 2015, en Montevideo. (AP Photo/Matilde Campodonico)

MONTEVIDEO, Uruguay (AP) — Muchos padres de futbolistas sudamericanos sueñan con el día en que a su hijo le ofrecen un contrato en el fútbol de Europa. Pero a los padres de Marcos Guilherme, goleador de la selección de Brasil que disputa el Sudamericano Sub20 y una de las mayores promesas del fútbol de su país, esa propuesta les llegó cundo su hijo tenía apenas ocho años.

En la pequeña ciudad de Itararé, de unos 50.000 habitantes en el estado de Sao Paulo, el policía José Inacio de Matos y la profesora Eva de Almeida Santos, tuvieron que tomar una decisión difícil. Sabían que Marquinhos, como hasta hoy lo llaman sus compañeros, jugaba bien al fútbol y que esa era su pasión: el niño no tenía otro juguete que la pelota y cada noche se la llevaba a la cama y dormía abrazándola. Pero era apenas un niñito. Y dijeron que no cuando un contratista pretendió llevar a su hijo a Italia.

“No me preguntaron mi opinión. ¡Yo tenía ocho años!”, dice riendo Marcos Guilherme al término de una práctica de la selección de Brasil en el Sudamericano Sub20. Es bajito, mide 1,72 metros, lleva el pelo cortado al rape. Tiene la sonrisa fácil y un aire de timidez. “Siempre amé el fútbol. Uno de mis tíos era entrenador de un cuadro de Itararé. Y otro jugaba al fútbol de salón. Ellos me transmitieron la pasión”.

Su siguiente oportunidad llegó cuando tenía 12 años y le ofrecieron integrarse al Trieste, un club amateur de Curitiba cuya cantera alimenta la plantilla de los equipos profesionales de esa ciudad, capital del vecino estado de Paraná y de 1,8 millones de habitantes.

Para ese entonces Marcos Guilherme tenía locura con Ronaldinho Gaúcho y ya estaba claro que no quería ser otra cosa que futbolista: esta vez sus padres dijeron que sí y el niño partió detrás de su sueño. Solito.

“No fue fácil pasar de una ciudad pequeña a una muy grande, en la que no conocía a nadie. De los 12 a los 15 años viví solo en Curitiba, sin tener a nadie de mi familia cerca, ni a ningún conocido. Recién tres años después llegó mi familia”, recuerda Marcos Guilherme. Luego sonríe y acota: “Pero nunca pedí que me vinieran a buscar para volver a casa”.

El responsable de Trieste, Rafael Stival, es su representante hasta el día de hoy. Apenas un año después de su llegada a Curitiba, Stival ya lo había colocado en el Atlético Paranaense, un club de la primera división del fútbol de Brasil.

En las inferiores del Atlético Paranaense, Marquinhos conoció su mentor en el fútbol, un Maradona que no es argentino, un exfutbolista apodado así por su habilidad con la pelota.

“Pedrinho Maradona fue mi primer entrenador. Él también fue jugador profesional, fue un excelente futbolista en mi misma posición. Me enseñó muchas cosas, cambió todas mis herramientas de trabajo y me ayudó mucho. Me explicó que el secreto es trabajar mucho, nunca dejar de entrenar, te sientas bien o te sientas mal”.

En 2011 Marcos Guilherme firmó su primer contrato profesional. En 2013 debutó en primera división, y ya tiene 12 goles en la primera del Atlético Paranaense.

“Es un atleta al que sigo desde hace bastante tiempo. De toda la selección es el que más ha jugado el campeonato brasileño de primera división”, dijo a la Associated Press el director técnico de la selección sub20 de Brasil, Alexandre Gallo. “Ha hecho grandes partidos, siempre en un nivel muy alto, titular de su equipo. Es muy versátil: es veloz, pero también muy inteligente, tiene una lectura del juego muy buena, y juega muy concentrado”.

Sus goles no tardaron en llegar en el Sudamericano Sub20. En su primer partido marcó las dos conquistas con las que Brasil venció 2-1 a Chile. Luego volvió a anotar el gol decisivo en la victoria 2-1 contra Colombia en la rueda inicial, y en el triunfo 2-0 contra Paraguay en el hexagonal final.

El técnico colombiano Reinaldo Rueda, contratado por Conmebol para analizar el Sudamericano Sub20, opinó que Marcos Guilherme “es un mediapunta habilidoso, desequilibrante y con una muy buena pegada de media distancia”.

Nathan, su compañero en la Sub20 y en Atlético Paranaense, cuenta que el delantero “habla muy poco y es muy tímido”. Pero, por dentro, Marquinhos vive el fútbol con tanta pasión que en ocasiones lo asaltan las lágrimas. “Claro que he llorado por el fútbol. Muchas veces uno sueña con hacer un gran partido, ganar y salir campeón, y eso no sucede. Yo siempre me fijo objetivos altos: quiero destacarme, que mi equipo gane, pero eso no ocurre siempre. A veces juego mal y me siento triste, pero al otro día estoy trabajando más fuerte todavía para recuperarme”.

Sus gustos son sencillos —salir a pasear, a comer con la familia o amigos, ir al shopping o al cine a ver una comedia— pero sus metas son extraordinarias. En diez años se imagina en un club grande de Europa y campeón mundial con Brasil. ”¡Mis ambiciones son muy altas!”, dice y sonríe otra vez.

Con Ronaldinho ya en el final de su carrera, hoy Marcos Guilherme renovó sus modelos. “Trato de reflejarme mucho en el fútbol de Lucas, del Paris Saint Germain. También Cristiano Ronaldo es una referencia para todos en el mundo del fútbol por lo trabajador que es, porque no le importa si la cancha está bien o mal, si el partido es fácil o difícil. Siempre es el mismo, siempre da lo máximo y busca lo mejor”.

Optimista, cree que su país sacó la lección correcta de la catastrófica derrota 7-1 contra Alemania en las semifinales del último Mundial.

“Fue difícil. Todos los brasileños quedamos shockeados porque no esperábamos una derrota por ese tanteador. Pero fue bueno también para aprender. Las derrotas no son solo para derrumbarse, sino para crecer y eso es lo que está pasando: Brasil está evolucionando, está buscando mejorar, aprender más, sobre todo en la planificación. Creo que esa fue la mayor enseñanza”.

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