EL CAIRO (AP) — Gracias a su fama y un gobierno que le mima, Mohamed Salah salió airoso de su más reciente tira y afloja con las autoridades del fútbol egipcio al exigir mayor seguridad y disciplina en las concentraciones de la selección nacional.

Pero, ¿hasta cuándo un gobierno poco tolerante hacia la oposición aceptará las exigencias del astro de Liverpool?

Mientras siga brillando en las canchas, Salah estará blindado por su inmensa popularidad, al tiempo de darle al gobierno del presidente Abdel-Fattah la publicidad favorable que tanto ansía.

Pero Salah debe andar con cuidado si quiere fomentar cambios en su país, donde la violencia, malos manejos y los conflictos de interés persisten. Esos intereses tienen las armas para responder y lo han hecho en el pasado contra otros famosos.

“El poder que tiene Salah se sustenta fuera del control del gobierno y eso le hace más fuerte que el propio gobierno”, dijo el analista político Hassan Nafaa sobre el mejor jugador y máximo anotador de la pasada temporada de la Liga Premier. “Salah seguirá ganando sus batallas a menos que el gobierno decida enfrentarle y acusarle de cooperar con la oposición”.

Aunque Salah se ha limitado a una serie de videos que difundió en el último mes que se refieren a la seguridad y disciplina en las concentraciones, el delantero de 26 años también abordó temas polémicos en la sociedad egipcia, como el aumento de la xenofobia y el excesivo nacionalismo.

Salah se quejó que la federación constantemente señale a su agente, el colombiano Rami Abbas, como un extranjero que es el causante de los problemas entre él y la federación. También acusó a la federación de tratar de generar la antipatía de los hinchas en su contra al sugerir que la fama se le ha subido a la cabeza y cuestionar su lealtad a Egipto.

“Han querido ponerme como alguien que odia a su país. Ni se inmuten que la gente no les va a creer”, dijo Salah, uno de los tres finalistas al premio del mejor jugador del año junto a Cristiano Ronaldo (Juventus) y Luka Modric (Real Madrid).

En cuanto a su agente, dijo: “Este es el año 2018, no pueden estar gritando ¡Colombiano! ¡Colombiano! ¡Colombiano! sobre mi agente...sigue diciendo que tiene mala actitud. Pero, fíjense, tenemos un problema, así que olvídense de su actitud y resuelvan el problema”.

Una misiva enviada por Abbas a la federación exigiendo su renuncia si no se acataban las exigencias de Salah fue filtrada por la federación la semana pasada, con la aparente intención de hacer ver mal a Salah. “Creo que filtrar las cartas para ver cómo reaccionaba la gente no fue una buena solución”, dijo el jugador.

“Ellos (los dirigentes) no podían meterse con Salah, así que atacaron a su agente, pero al final capitularon”, dijo Taha Ismail, ex delantero y técnico de la selección.