RIO DE JANEIRO (AP) — En sintonía con una onda que se expande por la región con movimientos de mujeres a la cabeza de demandas de cambios en las legislaciones, Brasil comenzará a discutir la despenalización del aborto hasta los tres meses de gestación.

El Supremo Tribunal Federal (STF), con sede en Brasilia, será a partir del viernes escenario de dos jornadas de audiencias públicas donde más de 40 juristas, especialistas de la salud y representantes de ONGs, universidades y organizaciones religiosas expondrán posturas, a favor y en contra, de la descriminalización del aborto.

La convocatoria del tribunal es un hecho inédito si bien una vez que concluyan las audiencias --el lunes próximo-- la corte no tendrá un plazo específico para juzgar el asunto.

Con excepciones como casos de violación, riesgo de vida para la gestante o muerte cerebral del feto, el código penal brasileño castiga la práctica del aborto con penas de entre uno y tres años de prisión.

La ministra del STF, Rosa Weber, relatora del pedido de despenalización del aborto, abrió la discusión por considerar que éste es uno de los temas jurídicos más “sensibles y delicados”.

El recurso, presentado el año pasado por el izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL), pide que se permita la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras 12 semanas de gestación. Se alega que la legislación vigente lesiona principios constitucionales fundamentales de la mujer, como el derecho a la dignidad y a la vida, debido a que miles de mujeres deben recurrir a abortos clandestinos e inseguros.

La discusión agitó los ánimos en el gigante sudamericano, un país de fuerte tradición religiosa. Débora Diniz, profesora de Derecho en la Universidad de Brasilia (UnB) y una de las principales defensoras de la causa “pro aborto” en el país, ha sido blanco de amenazas de muerte en los últimos meses por su pensamiento.

“Brasil está en el tiempo de la historia. Sudamérica es la región que más hace abortos y que más castiga a las mujeres. Descriminalizar el aborto sería revisar una deuda democrática con ellas”, dijo a la AP Diniz, quien el viernes participará del debate.

La prohibición no ha impedido que el aborto sea una práctica frecuente entre las mujeres brasileñas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional del Aborto, realizada en 2016 por el Instituto de Bioética y la Universidad de Brasilia, en Brasil se producen cerca de medio millón de abortos por año. Según este mismo documento, una de cada cinco mujeres de hasta 40 años se ha hecho un aborto y la práctica es más frecuente entre mujeres negras, de baja renta y escolaridad y geográficamente localizadas en las regiones norte y nordeste del país.

De acuerdo con un informe publicado por Folha de São Paulo en base a datos del Ministerio de Salud, en la última década el sistema de Salud gastó cerca de 130 millones de dólares para atender a mujeres que sufrieron complicaciones luego de haber practicado un aborto ilegal. En el mismo lapso más de dos millones de mujeres fueron internadas.

La apertura del debate provocó también que muchas voces en contra de cambios en la legislación se manifestaran, incluso cuestionando la propia legitimidad del STF para juzgar el asunto.

“Existe una presión fuerte de la ONU y organismos externos para habilitar el aborto, pero no creo que el STF tenga legitimidad para hacerlo. El Congreso es la vía adecuada, pero los abortistas no tienen los votos”, dijo Hermes Rodriguez Nery, miembro de la Asociación Nacional Pro Vida y Pro Familia, quien expondrá mañana en contra de la despenalización.

El pasado 22 junio en Río de Janeiro, Sao Paulo y otros puntos del país, grupos de mujeres salieron a la calle para exigir el trámite de un proyecto de aborto libre.

Brasil comienza a ponerse en sintonía con Sudamérica, atravesada por una “ola verde” y con el protagonismo creciente de movimientos de mujeres que reclaman el derecho a decidir sobre sus cuerpos. En Argentina, por ejemplo, la semana próxima el Senado votará un proyecto de interrupción voluntaria del embarazo que ya cuenta con media sanción de Diputados.

En la región, el aborto sin restricciones está permitido solamente en Uruguay y Cuba. Algunos países, como el propio Brasil, lo permiten ante motivos específicos.

Actualmente sólo Nicaragua, Honduras, República Dominicana y El Salvador prohíben el aborto sin excepciones.