GUALJOCO, Honduras (AP) — Familiares dolientes enterraron el jueves a la reina de belleza de Honduras y a su hermana, quienes fueron asesinadas la semana pasada en lo que la policía dice fue un ataque de celos del novio de la hermana.

María José Alvarado, Miss Honduras de 19 años, y su hermana Sofía, de 23, fueron sepultadas en un pequeño cementerio en esta aldea al norte de Santa Bárbara, su ciudad natal. Unas 300 personas, entre dolientes y personal de seguridad, caminaron por el lodo para la ceremonia.

Los cuerpos fueron entregados a la familia antes del amanecer, pero fuertes aguaceros impidieron durante horas que se cavasen las tumbas. La madre lloró al besar los féretros adornados con flores. El ataúd de María José también estaba cubierto con su banda de reina de belleza.

"Vamos a extrañaros mucho, viviréis en nuestro corazón siempre. Habéis ido a reuniros con nuestro papa en el cielo, Él os espera, Él os cuidara allí", afirmó Corina Alvarado, de 26 años, la hermana mayor. "Sólo Dios podrá castigar a esos asesinos como se merecen".

Recordó a María José Alvarado, que iba a viajar a Londres esta semana para el concurso de belleza Miss Mundo, como una mujer que representaba lo mejor de Honduras. Los organizadores del concurso emitieron un comunicado en el que dijeron estar devastados por la noticia, e indicaron que planeaban una ceremonia especial el domingo para recordar a las hermanas y orar por la familia.

Amigos y familiares dijeron que Alvarado había estado fascinada toda su vida con la belleza y la moda, y a los 13 años comenzó a competir en concursos. Ganó uno tras otro hasta que fue nombrada Miss Honduras en abril, luego de lo cual comenzó a modelar para tiendas de ropa y catálogos.

Pero Alvarado no se envaneció por la celebridad de su título y seguía paseándose por el pueblo en pantalones vaqueros, con el cabello atado y sin maquillaje. Amigos y familiares la describieron como humilde y amable, y emocionada por la vida que el ser una reina de belleza acarreaba consigo.

Cuatro personas han sido arrestadas por los asesinatos, incluido Plutarco Ruiz, un hombre que familiares dicen cortejaba a Sofía, y un presunto cómplice que habría ayudado a enterrar los cadáveres en la margen de un río. La pareja dueña del spa donde las hermanas desaparecieron la noche del 13 de noviembre fue arrestada el miércoles bajo sospechas de detención ilegal y ocultamiento.

Ruiz confesó haber matado a las hermanas durante una acalorada discusión con Sofía luego que ella bailó con otro hombre, indicó la policía. Presuntamente le disparó a Sofía primero y luego dos veces a María José en la espalda cuando ésta trataba de escapar.

El teniente coronel Ramón Castillo, alto funcionario policial en Santa Bárbara, dijo que otras ocho personas estaban en el spa esa noche y que se espera haya más arrestos.

"Los dos detenidos originales tuvieron ayuda de más personas", afirmó.

El alcalde de Santa Bárbara organizó que se colocaran dos carpas de plástico para resguardar de la lluvia a los dolientes frente a la casa de los Alvarado, ubicada junto a un camino sin pavimentar en el oeste de Honduras. Los periodistas de televisión se aglomeraban alrededor de la vivienda.

Los asesinatos resaltaron lo que expertos llaman una alarmante tendencia de incremento de la violencia contra mujeres en Centroamérica, alimentada por el crimen, la pobreza, el machismo y el abuso doméstico. De acuerdo con las Naciones Unidas, los asesinatos de mujeres y niñas en Honduras aumentaron 263% entre el 2005 y el 2013.

El país tiene la mayor tasa de homicidios en el mundo para una nación que no está en guerra, con un estimado de entre 90 y 95 asesinatos por cada 100.000 personas. Pandillas callejeras y de narcotráfico son las autoridades de facto en muchos lugares, donde imponen el control por medio de violencia, extorsión y terror.

"Si aquí nadie reacciona contra el crimen organizado es porque lo controlan todo. Porque todo el mundo les teme y la autoridad militar y policial no actúan. Todo el mundo sabe quiénes son", afirmó el alcalde.