El keniano David Okeyo, miembro del Consejo de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), fue suspendido de por vida del atletismo el jueves por su participación en el desvío de cientos de miles de dólares del patrocinio de la compañía de calzado deportivo Nike para uso personal de él y otros.

Se trata de un caso más que pone en evidencia lo arraigada que está la corrupción en el deporte en Kenia, que por décadas ha sido el país más exitoso del mundo en carreras de fondo, pero cuya reputación se ha visto manchada por una serie de escándalos de dopaje y manejos ilícitos.

Tales escándalos se han extendido por todo el territorio keniano en los últimos años y en varios casos han involucrado a varios atletas, entrenadores y agentes hasta funcionarios del rango más alto.

Okeyo, exsecretario general y vicepresidente de la Federación Keniana de Atletismo, también enfrenta cargos por extorsionar a atletas en un caso separado sobre ética de la OAAF que tiene vínculos con la crisis de dopaje del país del este de África.

En el caso del dinero de Nike, la evidencia indicó que otros dos funcionarios de alto nivel de la Federación keniana también estuvieron implicados en el desvío de efectivo. Se trata de Isaiah Kiplagat, expresidente de atletismo de Kenia y quien por mucho tiempo fue miembro del Consejo de la IAAF; y Joseph Kinyua, extesorero de la Federación de Atletismo del país.

Kiplagat falleció en 2016 antes de enfrentar cargos, mientras que Kinyua, si bien los investigadores determinaron que también participó, logró evadir una sanción dado que al momento del delito no estaba obligado a respetar el código de ética de la IAAF.

Sin embargo, Okeyo fue hallado culpable de violar ese código en 10 ocasiones y “durante un largo periodo de tiempo”, señaló un panel de ética de la IAAF en un fallo por escrito. Las faltas de Okeyo iniciaron desde 2004, de acuerdo con el panel.

Además de la suspensión de por vida, Okeyo recibió una multa por 50.000 dólares que deberá pagar a la Federación Keniana de Atletismo. También se le ordenó pagar otros 100.000 dólares en costos legales a la IAAF, y fue expulsado formalmente del Consejo de la IAAF. Desde 2015 había sido suspendido de su cargo por el caso.

El fallo fue anunciado por el comité de ética de la IAAF después de una investigación de tres años y una audiencia en Nairobi en enero y febrero.

“Mis abogados apelarán la decisión”, sostuvo Okeyo, quien dentro de los próximos 21 días podrá acudir a la Corte de Arbitraje Deportivo en Suiza.

Kinyua, por su parte, dijo que el caso le había “hecho justicia”.

Pero esa no fue la manera en que lo vio el panel de ética, que señaló que el extesorero “se había involucrado en una conducta similar” a la de Okeyo pero no era posible sancionarlo bajo la versión anterior del código de ética de la IAAF, que ahora ya ha sido actualizado.

El panel explicó que la evidencia indica que fueron realizados 16 pagos por un total de 1,2 millones de dólares entre 2004 y 2012 a través de las cuentas bancarias de la Federación Keniana a otra cuenta, a la que Okeyo y los dos hombres tenían acceso para retirar dinero.