PANAMÁ (AP) — El expresidente panameño Ricardo Martinelli regresó el jueves a una cárcel de su país luego de permanecer hospitalizado durante tres días por una crisis hipertensiva que lo aquejó al llegar a la nación centroamericana tras ser extraditado por Estados Unidos.

Carlos Carrillo, abogado de Martinelli y quien se encontraba en las afueras de la cárcel donde está detenido preventivamente el exgobernante, dijo a periodistas que no había recibido notificación sobre el traslado de su cliente a la prisión y exigió que “respeten sus atenciones médicas”.

La defensa del exgobernante demanda que éste reciba atención médica en un centro hospitalario argumentando que se puede descompensar en cualquier momento.

Martinelli fue llevado devuelta a la cárcel El Renacer dos días después de que médicos forenses lo evaluaran en el hospital y concluyeran que su condición era estable.

En la víspera, los tres doctores del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que evaluaron a Martinelli en el hospital público Santo Tomás, donde fue ingresado, informaron durante una audiencia que el exgobernante sufrió un cuadro agudo y crisis hipertensiva que motivó su hospitalización el mismo día que llegó extraditado. Agregaron que la situación de salud fue compensada y que el exgobernante se encontraba estable. También informaron que su diagnóstico incluye crisis hipertensiva, fibrilación auricular paroxística, enfermedad coronaria, glaucoma, ansiedad, hernia ventral y prostatismo.

El exgobernante (2009-2014) salió de Panamá a fines de 2015 después de que la Corte allanara el camino para que fuese investigado por acusaciones de corrupción. Martinelli fue detenido en Miami en junio de 2017 ante una solicitud de extradición formulada por Panamá para que enfrentara las acusaciones por intervenir las comunicaciones de unas 150 personas. La Corte judicial lo declaró en rebeldía al no presentarse a enfrentar los cargos por espionaje político.

De acuerdo con las acusaciones que fundamentaron la extradición, Martinelli compró durante su presidencia equipos especiales a dos compañías israelíes para crear un presunto sistema ilegal de interceptaciones de conversaciones de opositores políticos, líderes sindicales, empresarios y periodistas críticos de su administración.

El exmandatario, que había solicitado asilo político en Estados Unidos antes de su detención, niega esos cargos.

Martinelli, un acaudalado empresario de 66 años enfrenta otras investigaciones por presuntos actos de corrupción, pero están estancadas. Él insiste en que las acusaciones en su contra son parte de una persecución política del actual gobierno del presidente Juan Carlos Varela, quien lo niega.