MOSCÚ (AP) — Europa se distancia de Sudamérica en el Mundial.

Las eliminaciones de Brasil y Uruguay, decretadas el viernes, implican que por cuarta vez consecutiva, el campeón del mundo será un europeo.

Más doloroso para Sudamérica es que por tercera vez desde 1982 y segunda desde 2006, los cuatro semifinalistas de la cita serán únicamente europeos.

Lionel Messi, el ganador de cinco Balones de Oro, y Neymar, el futbolista más caro del planeta. Todos fuera sin llegar a la última semana del certamen.

El mano a mano histórico, en el que Sudamérica estuvo al frente 9-8 cuando Brasil se proclamó campeona en el Corea-Japón 2002, se ha volcado totalmente a favor de Europa.

Pase lo que pase en Rusia, el saldo quedará 12-9 a favor de los europeos, a consecuencia de la sucesión de consagraciones de Italia (2006), España (2010) y Alemania (2014).

El campeón de 2018 saldrá de un pelotón europeo que incluirá a Francia y Bélgica, los respectivos verdugos de Uruguay y Brasil en un nefasto viernes para los sudamericanos. Francia despachó 2-0 a Uruguay en Nizhny Nóvgorod, luego que en la instancia previa fulminó a la Argentina de Messi y también superó a Perú en la primera ronda. Brasil sucumbió 2-1 ante a los belgas en Kazán.

Los otros dos semifinalistas se definirán el sábado, cuando Inglaterra se mida con Suecia en Samara y Croacia enfrente a la selección anfitriona en Sochi.

Del grupo que sigue en carrera, solo Francia (1998) e Inglaterra (1966) presumen de una estrella como campeones.

¿Existe una irreversible supremacía europea?

A ese cuestionamiento de un periodista de un medio de Bolivia, el técnico de Uruguay Oscar Washington Tabárez mencionó las diferencias entre los dos continentes.

“Me parece que es desconocer la realidad del fútbol, histórica, económica, infraestructural. Por ahí viene la cosa”, dijo Tabárez. “Bolivia no tiene el poderío de Alemania, ni Uruguay el de Inglaterra. “Extrañas son otras cosas, como se dieron los resultados históricamente muchísimas veces”.

“Esa pregunta se contesta sola”, zanjó.

Lo dicho por Tabárez es obvio.

España, Inglaterra, Alemania, Italia y Francia concentran el mayor poderío con ligas domésticas con lucrativos contratos de televisión. También se llevan a los mejores talentos de regiones más pobres, en particular Sudamérica. Y sus federaciones nacionales cuentan con enormes recursos para invertir en sus canteras, como lo hace Francia en su complejo de Clairefontaine, España en Las Rozas e Inglaterra en St. George’s Park. El 74 por ciento de los jugadores convocados al torneo —544 de 736— militan en clubes europeos.

En Rusia, cuatro de los cinco representantes sudamericanos sobrevivieron la primera fase. Colombia retrocedió tras el histórico avance a cuartos en Brasil 2014, mientras que Perú fue el único que no avanzó a la segunda ronda tras clasificarse a su primer Mundial desde 1982.

Cinco de los nueve títulos sudamericanos fueron atrapados por Brasil, pero la “Verdeamarela” se ha atascado frente a Europa desde su coronación en Asia. Fueron eliminados por un europeo en las últimas cuatro ediciones del Mundial: Francia en 2006, Holanda en 2010, Alemania en 2014 y ahora en 2018.

"A veces hay que aceptar que Brasil tiene esa finura, esa calidad, que te van a doblegar y (Bélgica) simplemente se resistió a aceptarlo”, dijo Roberto Martínez, el técnico español de la selección belga, que llevaba 32 años sin acceder a una semifinal mundialista.

Hace cuatro años, cuando Alemania goleó 7-1 a Brasil en las semifinales y luego derrotó 1-0 a Argentina tras una prórroga en la final, Europa rompió la última barrera: salir campeón en Sudamérica.

Su dominio se acentúa. ¿Seguirá así en Catar 2022? De momento, la última semana es como una Eurocopa.