SAN PETERSBURGO, Rusia (AP) — La defensa de Francia estableció la diferencia en todo.

Su arquero Hugo Lloris fue un muro y el central Samuel Umtiti anotó el gol de la victoria.

Fue la zaga de Les Bleus, no sus habilidosos atacantes, los que depositaron a la selección en la final de la Copa del Mundo al vencer el martes 1-0 a Bélgica.

Por algo el técnico Didier Deschamps se fundió en un abrazo con Umtiti tras el silbatazo final. Su cerrojo defensivo, liderado por un imperial Raphael Varane, maniató a la maquinaria ofensiva belga. Francia no ha encajado goles en cuatro de sus seis partidos en Rusia.

Umtiti se arrancó a bailar frente a los hinchas franceses en el estadio de San Petersburgo, con su socio defensivo Varane apretando el puño. Varane se lesionó cuando Francia se derrumbó en la final de la Eurocopa hace dos años, y su determinación por redimirse es inmensa.

Los reflectores en Rusia se concentran en Kylian Mbappé, el chico sensación de 19 años, por su endiablada zancada. Pero por segundo partido seguido, un zaguero abrió la lata.

Contra Uruguay el viernes pasado, el cabezazo peinado de Varane le dio a Francia la ventaja en la victoria 2-0. Ahora, el turno correspondió a Umtiti elevándose dentro del área para clavar en el fondo un córner, a los 51 minutos.

“Trabajamos muy duro, unidos. Fui yo quien anotó pero todos hemos dado un gran partido”, destacó Umtiti.

Lo de Umtiti fue más notable porque a quien le ganó en el salto fue al centrocampista Maroune Fellaini, el jugador de posición más alto en ambos equipos. Su cabezazo fue inatajable para el portero belga Thibaut Courtois, otro gigante.

¿El facilitador de los balones en ambas jugadas de pelota detenida? El delantero Antoine Griezmann.

Dueña de la posesión, Bélgica generó más peligro. Pero Varane estuvo siempre atento con cabezazos que despejaron amenazantes centros y córners, además de anticipar a la perfección a varios balones dirigidos al delantero Romelu Lukaku y al desiquilibrante Eden Hazard. También fue vital al salir en auxilio del lateral derecho Benjamin Pavard al verse desbordado por Hazard en los primeros 20 minutos de claro dominio de los Diablos Rojos.

Y cuando la defensa de Francia hizo agua, el ágil Lloris se exhibió con providenciales atajadas, tal y como lo hizo ante Uruguay. Ahogó el grito de gol belga a los 22, cuando manoteó afuera un disparo franco y súbito de Toby Alderweireld.

Al promediar el segundo tiempo, Lloris volvió a lucirse al salir para despejar un peligroso centro del recién ingresado Dries Mertens desde la derecha.

Y con 10 minutos para el final, con Bélgica crujiendo por el empate, Lloris se tiró a su izquierda para repeler un zapatazo del volante Axel Witsel.

“Nuestro temor eran sus jugadas de pelotas detenidas y al final los tumbamos con una”, dijo Lloris.

Francia se consagró por primera y única vez hace 20 años, con la fiabilidad del arquero Fabien Barthez, blindado por una sólida defensa que también aportó goles.

Un defensor anotó en el partido de octavos de final, Laurent Blanc, para vencer a Paraguay en una prórroga. Barthez salvó a Francia en una definición por penales para dejar fuera a Italia en cuartos. Luego, en las semis, el doblete del lateral derecho Lilian Thuram le permitió a Les Bleus remontar el marcador para vencer a Croacia.

En ese Mundial como local, Francia también mantuvo su arco imbatido cinco veces en siete partidos. Con Croacia e Inglaterra en la mira para la final del domingo en Moscú, la fórmula los tiene a un paso de surtir efecto otra vez.