BEIJING (AP) — El presidente de China, Xi Jinping, instó el miércoles a un reforzado Partido Comunista a asumir un papel más firme en la sociedad y el desarrollo económico para responder mejor a los “sombríos” desafíos del país, en la apertura de un congreso nacional que se celebra dos veces por década.

En un discurso en el enorme Gran Salón del Pueblo cerca de la Plaza de Tiananmen, Xi presentó su visión de un partido gobernante que sirve como vanguardia en cualquier tema, desde defender la seguridad nacional a ofrecer una guía moral para los ciudadanos.

Todo su discurso mostró un tono nacionalista, pidiendo al partido que no sólo salvaguarde la soberanía china, sino que también revitalice la cultura china, se oponga a ideologías “erróneas” y fomente una religión “china en su orientación”.

“El gran rejuvenecimiento de la nación China no es un paseo ni tan solo el tañir de los tambores. Todo el partido debe estar preparado para hacer esfuerzos aún más duros y difíciles”, dijo Xi a cientos de delegados, en su mayoría varones con trajes oscuros que aplaudieron de forma periódica mientras leían copias de su declaración preparada. “Para alcanzar grandes sueños debe haber una gran lucha”.

Anunciando el inicio de una “nueva era”, Xi esbozó su visión de un partido que guíe a China para convertirse en un “gran país socialista moderno” para mediados de siglo.

“Esto implica que ya se ha distinguido del pasado y de líderes anteriores, pero también que guía a China a un territorio en el que China está muy cerca de alcanzar una modesta prosperidad”, señaló Dali Yang, experto en política china de la Universidad de Chicago.

Xi ostenta un poder indiscutido y se espera que obtenga un segundo mandato de cinco años como líder del partido en el congreso. Los analistas señalan que ha consolidado su poder apartando a sus competidores en otras camarillas del partido, como los entornos de su inmediato predecesor, Hu Jintao, y del exlíder Jiang Zemin.

La mayor parte de las reuniones del congreso se celebrarán a puerta cerrada y están acompañadas por medidas de seguridad extraordinarias como restricciones en la venta de cuchillos y una vigilancia redoblada sobre los disidentes. Pero el congreso producirá poderosas nuevas figuras con nuevos cargos y es una oportunidad de Xi de presentar de forma pública su visión política y económica para los próximos cinco años.

Al enfatizar la supremacía del partido sobre todos los aspectos de la sociedad china, Xi “hace una gran defensa de la importancia del liderazgo del partido y lo que afirma que sólo el partido puede lograr”, explicó Willy Lam, experto en China en la Universidad China de Hong Kong. “Es una llamada a los chinos de a pie para que aceten las instrucciones del partido, en particular de los altos mandos, es decir, de sí mismo”.

En su discurso de tres horas y media, Xi dijo que las “perspectivas (de China) son brillantes, pero los desafíos son oscuros”, una admisión poco habitual de graves problemas económicos. Añadió que el partido tendría que correr grandes riesgos y superar una “enorme resistencia”.

Xi mencionó en concreto que no se había hecho suficiente para combatir una creciente desigualdad de ingresos y problemas de empleo, educación y asistencia médica, entre otros temas.

Es probable que los resultados más tangibles del encuentro sean nombramientos personales.

China está dirigida por el Comité Permanente del Politburó, que ahora es un organismo de siete miembros liderado por X y con Li Keqiang como número dos. Se espera que Xi y Li se queden, mientras que el destino de otros depende de vagos precedentes sobre la edad de jubilación. Se espera que cuatro se marchen del comité, y la posición del responsable de disciplina de partido Wang Qishan, estrecho aliado de Xi, parece incierta.

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El periodista de AP Christopher Bodeen contribuyó a este despacho.