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A un año de salida de GB de UE: Mucho por hacer, poco tiempo

March 29, 2018

Un partidario de la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea luce un sombrero con la inscripción "Jamás renunciaré a la UE". Falta exactamente un año para la salida formal de Gran Bretaña, una decisión adoptada en un referendo que ha dividido al pueblo británico. (AP Photo/Tim Ireland, File)

LONDRES (AP) — La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea es para muchos lo mismo que tratar de volver a poner la pasta de dientes en su tubo: Complicada y enmarañada.

A partir del jueves quedan 365 días para que Gran Bretaña se salga formalmente de la UE. El 29 de marzo del 2019 se acabará una relación de 46 años que combinó las economías, los sistemas legales y las mismas poblaciones de 28 naciones europeas.

La primera ministra Theresa May visitó los cuatro rincones del Reino Unido --Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte-- para asegurar que “Brexit”, como se denomina a la separación, va a unificar al país.

“Brexit abre oportunidades”, afirmó May en una empresa textil del sur de Escocia. “Ahora debemos unirnos y aprovechar las oportunidades para el futuro”.

A pesar de su optimismo, quedan miles de temas complejos por resolver, y poco tiempo.

Gran Bretaña anunció formalmente su intención de dejar la UE hace un año y se fijó un plazo de dos años para hacerlo.

El profesor de ciencias políticas de la Universidad de Manchester Rob Ford opina que ese plazo es “ridículamente exiguo”.

“Ese tiempo no basta para desenredar 40 años de integración política, social y económica”, sostuvo. “Ni siquiera con la mejor voluntad del mundo”.

Del otro lado del Canal de la Mancha, el principal funcionario del Parlamento Europeo abogado al Brexit, Guy Verhofstadt, detalló algunas de las muchas áreas en las que ambos todavía deben sellar acuerdos: pesca, aviación, intercambios académicos y de investigación, cooperación nuclear y el manejo de materiales radioactivos. De no resolverse esos temas, los hospitales británicos, por ejemplo, podrían quedarse sin tratamientos de radiación y los aviones podrían quedar varados en la pista.

“En cada uno de estos terrenos será necesario encontrar un nuevo acuerdo”, dijo Verhofstadt a la Associated Press. Gran Bretaña, por otro lado, pasará a ser una nación de afuera, “sin los privilegios de los estados miembros” de la UE, acotó el funcionario.

La UE advirtió numerosas veces a Gran Bretaña que la partida iba a doler. El dolor se va a sentir mayormente en el comercio y la economía, y las partes casi no han empezado a negociar esos temas.

Los dos bandos se han dado hasta octubre para sentar las bases de un acuerdo.

Ha habido muchas demoras del lado británico, algunas de ellas por las elecciones adelantadas que convocó May convencida de que saldría reforzada y que terminó perdiendo la mayoría parlamentaria y buena parte de su peso político.

El gobierno depende ahora del apoyo del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte, lo que complica más todavía uno de los asuntos más complejos de Brexit: cómo mantener una frontera casi invisible entre Irlanda, que pertenece a la UE, e Irlanda del Norte, parte del Reino Unido.

Las negociaciones en serio entre los británicos y la UE comenzaron a mediados del año pasado.

En medio de la incertidumbre, el empresariado británico está preocupado. Desde el referendo en que se decidió la salida se disparó la inflación y se redujo el crecimiento, que supo ser uno de los más altos de la UE y ahora es promedio.

Y los británicos siguen divididos. El Brexit ganó el referendo con un 52% de los votos contra el 48% de los que se opusieron y dividió el país en dos campos que desconfían el uno del otro.

Los que se querían quedar dicen que el país debería ser capaz de regresar si las cosas no funcionan.

Ello enfurece a gente como John Longworth, codirector de la organización Leave Means Leave (Partir quiere decir partir), quien dice que los que desean seguir en la UE son “una quinta columna confabulada con la UE para tratar de descarrilar el proceso de Brexit”.

Si bien Brexit puede haber dividido a los británicos, unió a la UE.

“Después de Brexit, todos pensaron que habría un efecto dominó”, dijo Verhofstadt . “Se decía que se iban los daneses, los holandeses y hasta los franceses. Pero sucedió todo lo contrario. Desde Brexit, toda esta gente tiene sensaciones positivas hacia la UE”.

“Dicen que no seremos tan estúpidos como para irnos de la UE, como para destruir la UE. Brexit fue un serio llamado de atención”.

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Casert informó desde Bruselas.

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