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En surf olímpico, ¿el mar o las olas artificiales?

August 1, 2019
El estadounidense Kevin Schulz compite en la primera ronda eliminatoria del surf en los Juegos Panamericanos de Lima, el lunes 29 de julio de 2019, en la playa de Punta Rocas (AP Foto/Silvia Izquierdo)
El estadounidense Kevin Schulz compite en la primera ronda eliminatoria del surf en los Juegos Panamericanos de Lima, el lunes 29 de julio de 2019, en la playa de Punta Rocas (AP Foto/Silvia Izquierdo)

LIMA (AP) — Al surfista Kevin Schulz le encantan las grandes y modernas piscinas con olas. Pero cuando se le pide su opinión sobre el debut próximo de su deporte en los Juegos Olímpicos, el estadounidense advierte: No hay que dejarse llevar por la marea tecnológica.

El surf olímpico debe practicarse en el océano, argumenta.

La inclusión del surf en el programa de Tokio 2020 ha generado una ola de entusiasmo. Y podría darles una nueva dimensión a los propios Juegos, en momentos en que el Comité Olímpico Internacional busca atraer a un público más joven.

Quizá la única duda gira en torno de la calidad de las olas en las proximidades de Tokio.

La cultura japonesa del surf se remonta a más de un siglo, pero es difícil encontrar en el país olas grandes y frecuentes, como las que son comunes en la costa septentrional de Hawái o en el sur de California, destinos favoritos de quienes realizan esta actividad.

“El surf comenzó en el océano y debería practicarse en su forma más pura durante los Olímpicos”, dijo Schulz, quien junto con el canadiense Cody Young hizo historia el lunes, al convertirse en los primeros competidores en participar dentro de una prueba de este deporte en los Juegos Panamericanos.

Este viernes, se entregarán las primeras medallas.

“La consistencia puede reproducirse en una piscina, pero en el océano uno tiene factores que permiten priorizar la competencia”, añadió Schulz, entrevistado por The Associated Press. “Hay más de una o dos o tres olas a la vez. Hay una ‘cancha’ más grande. Así que hay más inconsistencias pero más oportunidades”.

El surf es uno de los deportes del programa de los Panamericanos que está en una modalidad de “esperar y ver”. Ello significa que los principales competidores, hombres y mujeres, pueden obtener la clasificación a los Juegos Olímpicos si no la tienen todavía.

Antes de la inclusión en los Juegos Olímpicos, el presidente de la Federación Internacional de Surf dijo que la llegada de las piscinas con olas “cambiaría el juego” para este deporte.

“Nos acercará a la meta de la inclusión olímpica”, consideró.

Si se empleaban estas piscinas, potencialmente cualquier ciudad que albergara los Juegos Olímpicos podía incluir el surf en su programa.

Los parques de surf cuentan con piscinas gigantescas, donde se pueden generar olas repetitivas. Esta tecnología ha ampliado la comunidad que practica este deporte durante los últimos años. Los defensores de esta opción, desde deportistas hasta empresas, buscan formas de impulsar el surf, elevar las ventas y abrir una vía estandarizada de entrenamiento que resulte de utilidad.

Sobre todo ahora que el surf tiene nivel olímpico.

Kelly Slater, 11 veces monarca mundial, es considerado además el autor de la ola artificial perfecta. El año pasado, presentó su Surf Ranch, ubicado en el Valle Central de California, a unos 160 kilómetros (100 millas) del Océano Pacífico.

Con sólo oprimir un botón, una hidroala se desplaza a lo largo de unos rieles en un lago artificial. Ello genera olas para que los surfistas compitan en un ambiente con condiciones controladas por el hombre. La Liga Mundial de Surf ha realizado el torneo Founders’ Cup en la finca de Slater.

Muchos surfistas han usado las piscinas como complemento para mejorar sus habilidades en una ola constante, o simplemente para disfrutar el deporte cuando los caprichos del mar no lo permiten. Pero algunos críticos dicen que, ante la premura por impulsar los parques de surf, este deporte podría perder su esencia.

Señalan que las olas artificiales podrían “descafeinar” y comercializar en demasía un deporte al que muchos surfistas apasionados conciben como una actividad arriesgada y solitaria, que permite convivir con la naturaleza.

Schulz, campeón del Jacks Pro QS 1500 en 2018, dice que le encantan las piscinas con olas. El mes pasado, ganó el certamen Freak Peak.

“No pienso que esto le reste algo al surf en el océano. Si acaso, nos permite ampliar nuestro alcance. Permite que la gente que no reside cerca del océano pueda surfear”, dijo Schulz. “Dicho esto, el surf en el océano será siempre la forma más pura. No pienso que en los Olímpicos esto deba practicarse en una piscina”.

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Más de la cobertura deportiva de AP en https://apnews.com/tag/apf-Deportes

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