BEIRUT (AP) — El primer ministro de Líbano, Saad Hariri, dijo el jueves que teme que el papel militar de Jezbolá en los conflictos regionales termine saliendo muy caro a su país.

Sin embargo, Hariri también se mostró optimista sobre que la crisis en torno a su renuncia, que más tarde dejó en suspenso, esté cerca de resolverse. Hariri hizo esas declaraciones a la revista Paris Match en una entrevista publicada el jueves.

También dijo que con su dimisión pretendía enviar un mensaje al mundo de que Líbano no puede controlar la intromisión del grupo armado en los asuntos de los países del Golfo Pérsico, en una referencia a Yemen, donde Arabia Saudí combate a rebeldes chiíes. Jezbolá niega tener actividad militar allí.

Hariri tuiteó el miércoles por la noche que las consultas tras su renuncia habían sido “positivas”. No está claro qué concesiones, en su caso, habría ofrecido Jezbolá para conseguir que Hariri se mantenía en el cargo.