WASHINGTON (AP) — Estados Unidos no se conformará con realizar cambios cosméticos al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, dijo el miércoles el principal negociador comercial de Washington, al arrancar las reuniones para renegociar los términos del pacto con Canadá y México.

El presidente Donald Trump ha dicho que el TLCAN, que ha estado vigente por 23 años, es el “peor” acuerdo comercial de la historia y ha prometido arreglarlo, o salirse de él.

En el primero de cinco días de conversaciones, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, dijo que Trump "no está interesado en cambios menores en algunas cláusulas y la actualización de unos cuantos capítulos. Creemos que en lo fundamental el TLCAN ha perjudicado a muchos, muchos estadounidenses y necesita grandes mejoras".

El TLCAN eliminó la gran mayoría de las barreras comerciales, incluidos los aranceles, entre Estados Unidos, Canadá y México.

El gobierno de Trump y otros críticos del TLCAN dicen que el pacto estimuló a muchas empresas a mudar sus operaciones a México para aprovechar que sus salarios son más bajos. Lighthizer afirmó que por lo menos 700.000 estadounidenses perdieron su empleo debido a la forma en que el tratado recanalizó el comercio.

El funcionario dijo que desea modificar el pacto de forma que los productos que se mueven sin aranceles en la zona del TLCAN tengan más componentes fabricados dentro del bloque comercial, y específicamente dentro de Estados Unidos.

Sin embargo, Stephen Orava, socio y director de la firma especializada en derecho comercial King & Spalding, aseveró que modificar las “reglas de origen” con el fin de promover productos de fabricación estadounidense, podría ser "complicado" y podría alterar las intrincadas cadenas de suministro que los fabricantes han construido a través de las fronteras de Norteamérica.

Los comentarios de Lighthizer dejan entrever que las negociaciones del acuerdo podrían ser conflictivas. Los negociadores de Canadá y México consideran que el TLCAN necesita ser actualizado, pero también dicen que es una historia de éxito.

“Debemos tener muchísimo cuidado al hacerle cambios”, dijo Chrystia Freeland, la canciller canadiense, a los reporteros tras el primer día de conversaciones.

El secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, dijo que “no negará que ha habido cierta transferencia de empleos” y que la meta de los negociadores debería ser mejorar el acuerdo para asegurarse de que “somos parte de la solución y no parte del problema”.

Guajardo dijo que esperaba que en las conversaciones de esta semana se presenten las posiciones de apertura con la esperanza de que, cuando se reanuden las conversaciones en la Ciudad de México el mes próximo, se pueda empezar a avanzar en reducir las diferencias.

Estamos aquí “para trabajar de manera seria y constructiva, para ayudar a llevar el TLCAN al siglo XXI”, manifestó.

Lori Wallach, crítica del acuerdo y directora de Global Trade Watch, una división de Public Citizen, un centro de investigación y de defensa de los consumidores, dijo que el discurso de Lighthizer indica que Estados Unidos está dispuesto a abandonar el pacto si no consigue lo que quiere.

"No está fanfarroneando", dijo Wallach. "Es un mensaje a México y Canadá: ‘Esperamos poder llegar a un acuerdo, pero no estamos jugando’”.

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El periodista de The Associated Press Martin Crutsinger contribuyó a este despacho.