ROSARIO, Argentina (AP) — Habían planeado durante meses el viaje con el que celebrarían el trigésimo aniversario de la finalización del colegio secundario. Incluso algunos habían ayudado a costear el pasaje de otros para reunirse los diez en Nueva York, pero el viaje se convirtió en tragedia cuando un terrorista los arrolló mientras pedaleaban por una estrecha vía del sur de Manhattan.

Cinco de los diez argentinos que conformaban el grupo fallecieron en el ataque y uno es tratado en el Presbyterian Hospital de Manhattan.

En el atentado perpetrado por el uzbeko Sayfullo Saipov el martes perecieron Ariel Erlij, Hernán Diego Mendoza, Diego Enrique Angelini, Alejandro Damián Pagnucco y Hernán Ferruchi.

Martín Ludovico Marro, que reside en Boston, continúa hospitalizado.

“Está bien, se está recuperando”, dijo a periodistas el cónsul argentino en Nueva York, Mateo Estremé. Explicó que el paciente está consciente pero muy sedado y que todavía no se le notificó sobre la muerte de sus amigos. Asimismo, confirmó que los familiares de tres fallecidos viajarán entre jueves y viernes a Nueva York. Se espera que los cuerpos sean repatriados a fin de esta semana.

Los diez argentinos habían egresado en 1987 al Instituto Politécnico Superior General San Martín de la ciudad de Rosario, ubicada 300 kilómetros al norte de Buenos Aires. Un establecimiento público de excelencia que trascendió fronteras por este hecho trágico.

Unas 200 personas asistieron a una vigila con velas encendidas en la noche del miércoles frente al colegio para honrar la memoria de las víctimas. Entre los asistentes se contaban exalumnos, compañeros de clase de los fallecidos, algunos familiares lejanos y ciudadanos.

“Estamos conmovidos, estamos acá como velando y acompañando a la familia. Por la tolerancia y contra el odio es el mensaje”, afirmó Verónica Colombo, quien acompañaba a su hija, Alaia Ibargia, de 15 años y alumna del colegio.

“Me genera tristeza, impotencia, siento que uno no puede responder a estos acontecimientos”, dijo la adolescente con una vela encendida en la mano.

Edgardo Bergman, quien se recibió hace más de cincuenta años del politécnico, comentó con lágrimas en los ojos: “esto es inexplicable, nadie está exento de que ocurra. Solucionarlo es casi imposible. Es un enemigo invisible, imposible de luchar contra este enemigo que hoy actúa en Nueva York y antes en París, Barcelona, Niza”, en referencia a otros ataques.

César Lagostino caminaba entre los asistentes con la mirada perdida. Al enterarse de la muerte de su amigo Hernán Mendoza se le vinieron en avalancha los recuerdos cuando ambos jugaban al fútbol y soñaban con convertirse en profesionales de la pelota.

“Lo recuerdo como persona honesta, de las que merecen quedarse en este mundo. Generosa y tranquila. No me acuerdo de haberlo visto en algo violento”, dijo el hombre de 47 años.

Cecilia Piedrabuena, esposa del arquitecto Ariel Benvenuto --uno de los sobrevivientes y socio fundador con Mendoza del estudio Amascuatro-- dijo el miércoles a The Associated Press que la camioneta pasó a gran velocidad pero su marido “pudo esquivarla”.

En un video grabado por Benvenuto y difundido por la televisión argentina se ve a los hombres felices y distendidos, pedaleando en filas de a dos, minutos antes de la tragedia.

Habían partido de Central Park y pasado por la Universidad de Columbia bordeando el río Hudson camino hacia el sur, detalló a la AP Juan Pablo Trevisan, otro sobreviviente.

“Hace seis meses que planeaban el viaje. Se ayudaron entre todos para costear el pasaje”, indicó la mujer, a quien su marido llamó desesperado desde el lugar inmediatamente después del ataque con un teléfono que le había prestado un agente de policía.

Piedrabuena también contó a medios de prensa que su esposo sintió cómo aceleraba la camioneta. “Me dijo: ‘Nunca me voy a olvidar la imagen de mis amigos tirados en el piso’”, contó la mujer.

Erlij, director ejecutivo de Ivanar, una compañía argentina de productos de acero, fue clave para financiar el viaje.

Ocho de los que integraban el grupo viajaron desde la ciudad de Rosario. Antes de partir se fotografiaron abrazados en el aeropuerto luciendo camisetas blancas que llevaban escrita la palabra “Libre”. Marro viajó desde Boston y otro amigo ya estaba en Nueva York.

Así se sentían, “libres de obligaciones y ataduras”, celebrando décadas de amistad, dijo Piedrabuena.

En el ataque también murieron dos estadounidenses y una mujer belga.

El atentado sumergió en el dolor a Rosario, ciudad que se ha ganado fama mundial como cuna del astro Lionel Messi y el legendario guerrillero Ernesto “Che” Guevara. En ella, además, se enarboló por primera vez la bandera argentina celeste y blanca en 1812.

La insignia se mantenía a media asta este miércoles en el Monumento a la Bandera, un símbolo de la ciudad. La alcaldía declaró tres días de duelo.

En el Instituto Politécnico Superior General San Martín las clases transcurrieron normalmente porque “seguir trabajando es el mejor homenaje que podemos hacerles” a los exalumnos, contó a la AP Ricardo Berlot, un profesor de informática de 58 años que inició su carrera docente con la camada de 1987.

“Los recuerdo insolentes, pero no por maleducados sino porque aquí se forman pensadores capaces de cuestionar lo que sucede a su alrededor”, dijo.

Los más de 1.300 alumnos del colegio conocido como “el Poli” fueron convocados a primera hora del día en el patio central para un homenaje a los fallecidos. La bandera argentina ondeará a media asta en el patio toda la semana.

"Es un golpe muy duro... Nos duele mucho pensar que es gente que caminó los mismos pasillos que nosotros, que estudiaron en las mismas aulas ", dijo a AP Agustín Riccardi, alumno de sexto año y presidente del centro de estudiantes.

La hermandad impera en ese exigente centro preuniversitario que ocupa toda una manzana del corazón de Rosario y a cuyos egresados se los considera de muy alto nivel intelectual.

En el centro de estudios, financiado con fondos públicos, cuatro de los fallecidos siguieron la especialización en construcción, mientras Erlij mecánica.

Alicia Oliva, vicedirectora del instituto, destacó a la AP que hay “vínculos sumamente profundos" que se crean entre los exalumnos y que “sobreviven con el tiempo”.

Además de la escuela, los amigos también compartían deportes. Ferruchi, Erlij, Angelini, Pagnucco y Marro jugaban al volley en el club Rowing de esta ciudad durante seis años. La entidad cerró por duelo este miércoles.

Lejos de su ciudad y parientes, los cuatro argentinos que no resultaron heridos aún están en shock, contó Estremé.

Donald Trump expresó sus condolencias a su colega Mauricio Macri. El presidente estadounidense llamó a la residencia de Olivos y le expresó a Macri su apoyo y solidaridad con las familias afectadas. Por su parte, el mandatario argentino hizo énfasis en la necesidad de trabajar fuerte para erradicar el fundamentalismo terrorista.

Más temprano, Macri expresó que “todos quedamos muy golpeados cuando nos enteramos que cinco de los ocho muertos eran rosarinos llenos de entusiasmo que fueron a hacer gala de una de las cosas más lindas que tenemos los argentinos, que es la amistad”.

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Los periodistas de AP en Buenos Aires Almudena Calatrava, Luis Andrés Henao y Víctor Caivano; en Rosario, Paul Byrne y Hernán Álvarez y en Nueva York Claudia Torrens colaboraron en esta nota.