WASHINGTON (AP) — El invierno se acerca... pero llegará más tarde. Y se irá antes de lo normal.

En todo Estados Unidos, la primera helada del año ha estado llegando cada vez más tarde en el calendario, según más de un siglo de mediciones de estaciones meteorológicas en todo el país.

Los científicos dicen que es un indicio más de los cambios en el clima, y que tiene consecuencias buenas y malas para la nación. Podría haber más frutas y vegetales, y también más alergias y plagas.

“Me alegra”, dijo Karen Duncan de Streator, Illinois. Sus flores están abriendo porque aún no ha tenido una helada este año. Por otro lado, dijo que apenas la semana pasada hacía demasiado calor y había muchos insectos como para salir... a fines de octubre, cerca de Chicago.

La tendencia de primeras heladas cada vez más atrasadas parece haber iniciado alrededor de 1980, según un análisis de The Associated Press con datos de 700 estaciones meteorológicas de todo Estados Unidos que se remontan a 1895 y que fueron compilados por Ken Kunkel, un meteorólogo de los Centros Nacionales de Información Ambiental de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.

Para detectar tendencias a nivel nacional, Kunkel comparó la primera helada captada por cada una de las 700 estaciones con el promedio de la estación para el siglo XX. Cada año, algunas partes del país experimentan heladas anticipadas o posteriores, pero en promedio están llegando después de lo usual.

La primera helada promedio durante los últimos 10 años, de 2007 a 2016, ocurrió una semana después que el promedio de 1971 a 1980, que es antes de que Kunkel dijera que la tendencia se volviera perceptible.

Este año, aproximadamente el 40% de los 48 estados contiguos ha tenido una helada para el 23 de octubre, en comparación con el 65% en un año normal, según Jeff Masters, director de meteorología del servicio privado Weather Underground.

En general, la temporada de heladas en Estados Unidos en 2016 fue más corta en más de un mes que la temporada de heladas de 1916.

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El periodista de la AP Nicky Forster contribuyó para este despacho desde Nueva York.