BRUSELAS (AP) — Los gobernantes de la Unión Europea el viernes allanaron el camino para una segunda fase en las negociaciones de Brexit que implicará discusiones amplias _y posiblemente más complicadas_ sobre las relaciones futuras y el comercio.

Los 27 jefes de estado o gobierno autorizaron la medida casi 9 meses después que Gran Bretaña puso en marcha el mecanismo de dos años para salir del bloque.

“Los líderes de la UE acuerdan avanzar a la segunda fase”, dijo el presidente Consejo de la UE, Donald Tusk, quien en su tuit felicitó a la primera ministra británica Theresa May.

Desde marzo, la UE ha actuado con un alto grado de cohesión que contrasta con la naturaleza a veces caótica del enfoque británico. Las próximas conversaciones podrían poner a prueba esa cohesión, debido en buena medida a las relaciones comerciales divergentes que mantienen los 27 países restantes con Gran Bretaña.

Con todo, Londres está en una carrera contra el tiempo, ya que los negociadores de la UE han dicho que es necesario tener un acuerdo para octubre del año próximo a fin de obtener la aprobación de los parlamentos nacionales a tiempo para el día mismo del Brexit, en marzo de 2019.

Para avanzar a la segunda etapa, Gran Bretaña debía cumplir tres condiciones.

En la cumbre del viernes los gobernantes dijeron que se había registrado “progreso suficiente” en la cuenta que deberá pagar Gran Bretaña, los derechos de los ciudadanos en las respectivas zonas y el compromiso de mantener una frontera transparente entre Irlanda, que es independiente y miembro de la UE, e Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido.

La autorización dio un espaldarazo a May, quien esta semana perdió un voto parlamentario clave sobre dar a legisladores la última palabra en el acuerdo del Brexit antes de que Gran Bretaña abandone el bloque en marzo del 2019.

Los gobernantes aplaudieron a May el jueves por la noche tras escuchar su evaluación de los avances en las negociaciones.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo que “algunos, y me incluyo, pensamos que hizo grandes esfuerzos y es necesario reconocerlo”.

La prioridad de May en la siguiente fase de negociaciones es establecer un período de transición, que probablemente implique la permanencia británica en el mercado único y la unión aduanera y dure probablemente dos años. Un período de transición facilitaría la salida de Gran Bretaña de la UE y daría un poco de seguridad a los negocios. Muchas firmas británicas, sobre todo del sector financiero, han advertido que adoptarían próximamente planes de contingencia que incluirían el traslado de algunas actividades a países de la UE.

La UE exige que durante el período de transición, Londres renuncie a su asiento en la mesa de los gobernantes, pierda todas sus bancas en el Parlamento Europeo y retire sus jueces de las cortes europeas. Pero al mismo tiempo tendría que obedecer las leyes de la UE y reconocer la primacía de la Corte Europea de Justicia.

Aunque expresaron simpatía por May, los gobernantes expresaron el deseo de que la jefa de gobierno británica explique con mayor detalle qué quiere en el período de transición y la relación futura.