PHOENIX (AP) — Las autoridades mexicanas arrestaron al último de los siete acusados por el asesinato de un agente de la Patrulla Fronteriza, cuya muerte expuso una fallida operación estadounidense sobre el tráfico de armas, anunció el lunes el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Jesús Rosario Favela Astorga fue arrestado el sábado sin incidentes, y enfrenta cargos de homicidio premeditado por el asesinato de Brian Terry, ocurrido en 2010 en Arizona.

Favela Astorga, de 37 años, está listado como el último de los acusados en el caso, que incluye a cinco hombres que se declararon culpables o fueron declarados culpables por una corte federal en Tucson. Otro sospechoso, Heraclio Osorio Arellanes, fue arrestado en México en abril pasado, pero un juez aún no aprueba su extradición a Estados Unidos.

El último acusado era miembro de un grupo que planeaba asaltar a traficantes de marihuana, cuando se encontraron con Terry y otros agentes que realizaban trabajo de vigilancia en el desierto del sur de Arizona, señalaron las autoridades.

El caso reveló la operación Rápido y Furioso, en la que agentes federales permitieron que criminales compraran armas con la intención de rastrearlas hasta las organizaciones delictivas. Pero el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos perdió el rastro de la mayoría de las armas, incluyendo dos que fueron encontradas en el lugar del asesinato de Terry.

La operación tuvo repercusiones políticas en contra del gobierno de Obama, y dio pie a una demanda por parte de la familia del agente.

Terry era parte de una unidad élite de la Patrulla Fronteriza que vigilaba el desierto del sur de Arizona en busca de personas que se hacían pasar por agentes para robar a traficantes de drogas. La unidad de cuatro personas se encontró con el grupo y se identificaron como policías al momento de intentar realizar el arresto.

Pero, de acuerdo con las autoridades, los hombres se negaron a detenerse, lo que provocó que los agentes les dispararan con armas no letales. Los sospechosos respondieron con disparos de fusiles de asalto AK-47. Terry recibió un impacto en la espalda y murió poco después.

Entre los sospechosos que ya cumplen condenas están Manuel Osorio Arellanes, quien se declaró culpable de homicidio y en 2014 fue sentenciado a 30 años de cárcel, así como Jesús Leonel Sánchez Meza e Iván Soto Barraza, quienes fueron declarados culpables en 2015 de asesinato y otros cargos.

Un hombre que no estaba al momento del tiroteo, pero fue acusado de organizar al grupo, Rosario Rafael Burboa Álvarez, también se declaró culpable de asesinato.

Rito Osorio Arellanes, quien no estuvo en el tiroteo, se declaró culpable de conspirar para interferir con el comercio por la vía del robo.