SAN ANTONIO (AP) — Una nueva batalla se está gestando en Texas sobre la mejor manera de restaurar el Álamo. El comisionado de Tierras, George P. Bush, supervisa el proceso de restauración del monumento donde 189 combatientes por la independencia de Texas fueron abatidos por las tropas del general mexicano Antonio López de Santa Anna en 1836.

Las excavaciones y la restauración de estructuras históricas cuadruplicarían las dimensiones del sitio, obligaría a cerrar calles vecinas y además se construiría un museo de casi 9.300 metros cuadrados (100.000 pies cuadrados) para alojar artefactos y servir de guía a la historia del lugar.

El proyecto ha despertado las iras de algunos conservadores, quienes temen que la batalla sea víctima de la misma tendencia que lleva a retirar monumentos confederados en todo el país. Muchos de los defensores de la independencia de Texas eran dueños de esclavos.

Una de las polémicas más fuertes se da en torno al Cenotafio, un monumento de granito de 18,3 metros (60 pies) de altura completado en 1940 y grabado con los nombres de los caídos en la batalla. La municipalidad de San Antonio quiere trasladarlo a un lugar más alejado, pero los opositores de la medida temen que sufra la suerte de algunos monumentos confederados, que han terminado en depósitos.

Cientos de manifestantes, algunos con vestimenta de época, se concentraron en el Álamo el fin de semana pasado, alzando carteles con leyendas como "dejen en paz el Álamo".

El Partido Republicano, que gobierna Texas, estaba tan preocupado que su comité ejecutivo votó por 57 votos contra uno en septiembre exhortar a Bush para que concentre la restauración en la batalla en sí y reclamar mayor transparencia en su financiación.

"Esto no es simplemente un recuerdo para las películas, era gente viva", dijo Lee Spencer White, un descendiente de Gordon C. Jennings, que a los 56 años era el mayor de los defensores muertos en la batalla. "El Álamo es algo personal".

Las críticas republicanas han colocado al astro en ascenso de la familia Bush a la defensiva. El hijo de 41 años del exgobernador de Florida Jeb Bush, cuya madre es mexicana, ha utilizado fondos de su campaña de reelección el año próximo para defender la restauración mediante avisos de radio e internet.

"No me concentro en la política sino en conservar el Álamo", dijo Bush por correo electrónico. "Me concentro en relatar la historia de la heroica batalla por la libertad, con orgullo, con propósito y mejor que nunca antes".