MONTEVIDEO, Uruguay (AP) — Sin jamás realizar declaraciones altisonantes ni exitistas, Oscar Washington Tabárez encabeza desde 2006 uno de los ciclos más prolongados y exitosos que haya tenido cualquier entrenador de la selección de Uruguay.

Fiel a su estilo, para el Mundial de Brasil, Tabárez no promete otra cosa que presentar digna batalla a todos los rivales.

"Sabemos que no estamos entre los favoritos, pero sabemos que si nos preparamos bien podemos ser un equipo difícil de enfrentar. Y ahí vamos a apuntar nuestro pensamiento", dijo en febrero a periodistas.

Detrás de su invariable modestia, Tabárez llega al Mundial de Brasil con una foja de servicios que envidiarían muchos colegas. Desde que asumió por segunda vez como director técnico de la "Celeste" en 2006, logró el cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica 2010 y fue campeón de la Copa América 2011.

En ese ciclo, ganó 47 partidos, empató 31 y perdió 24.

En una etapa previa con la selección, Tabárez también salió airoso de las siempre difíciles eliminatorias sudamericanas, logrando clasificar a Uruguay al Mundial de Italia 1990, donde llegó hasta octavos de final.

Maestro de profesión, de 67 años, Tabárez ha cambiado la imagen de la selección nacional. Siempre insiste a sus jugadores en no caer en conductas antideportivas y evitar cualquier comportamiento que pueda acarrear una expulsión.

También repite una y otra vez que no hay que dejarse ganar por el exitismo. Cuando la selección uruguaya fue recibida de manera apoteósica en Montevideo tras obtener el cuarto puesto en Sudáfrica 2010, el entrenador pronunció ante la multitud enfervorizada la frase que resume su credo: "El camino es la recompensa". Es decir, en fútbol se puede ganar o perder, lo que vale es dar lo mejor de uno por intentarlo.

Ese modo de ver las cosas le ha valido la crítica algunos sectores del periodismo deportivo, que lo ven como frío, distante y demasiado defensivo.

Su imagen también se ha visto manchada por un caso judicial, en el cual un juez le recriminó que le mintiera a la Justicia. En 2010, luego del Mundial de Sudáfrica, Tabárez denunció por robo a su mucama. Según la acusación, la mujer le había robado 500.000 dólares usando las tarjetas de crédito y débito de su familia. En un fallo que llegó recién en febrero de 2014, el juez que entendió el caso, Homero da Costa, le dio la razón, pero le recriminó haber mentido al negar en el juzgado que mantenía una relación extramarital con la mujer.

Respecto al Mundial de Brasil, Tabárez ha señalado que su principal preocupación es que los jugadores lleguen en las mejores condiciones. "Se habla de la historia de los equipos, de su tradición, de las copas que han ganado. Pero nadie sabe de cómo van a llegar físicamente los equipos. Y para mí eso es algo decisivo", advirtió.

Tabárez dice que lo del "grupo de la muerte" que integra Uruguay junto con Inglaterra, Italia y Costa Rica es un invento de los periodistas, a quienes suele criticar recurrentemente.

"Cualquier rival que nos tocara iba a ser difícil, eso es cosa de los medios, ponerle nombre a determinado grupo. Lo mismo me decían del grupo de Sudáfrica, me daban las condolencias, y ganamos el grupo", señaló al aludir a la llave de primera ronda de hace cuatro años en la que enfrentaron al país anfitrión, Francia y México.

También se niega a vincular el próximo Mundial con el de 1950, también disputado en Brasil, cuando Uruguay venció 2-1 a los locales en la mítica final del Maracaná. "No tiene nada que ver Maracaná con lo que va a suceder en este Mundial. El fútbol era otro, Brasil era otro y Uruguay era otro, ocupaba un lugar de preponderancia en el mundo que ahora no".

Como director técnico de clubes, a los logros ya citados, hay que sumarle el título de campeón de la Copa Libertadores de América que obtuvo dirigiendo a Peñarol en 1987.