MILÁN (AP) — El ministro de Ambiente italiano exhortó a los fiscales el martes a que investiguen tanto actos criminales como errores administrativos que pudieron haber propiciado la muerte de 10 excursionistas arrastrados por una inundación repentina cuando recorrían un cañón estrecho en la región sureña de Calabria.

Los socorristas salvaron a 23 personas el lunes cuando un torrente de 2,5 metros llenó el estrecho cañón de Rapanello, cuyas paredes de piedra se alzan hasta 700 metros. Once personas fueron hospitalizadas, entre ellos cuatro niños que perdieron a uno de sus padres o los dos.

Tres personas declaradas desaparecidas aparecieron en otra parte, pero la búsqueda continuaba porque podría haber excursionistas que recorrían el cañón sin guía.

“Italia está harta de llorar a los muertos. Basta”, dijo el ministro de Ambiente, Sergio Costa, en una visita al lugar. “Si lo sucedido es producto de negligencia, desprolijidad o falta de conciencia de los riesgos, enfrentamos una situación grave de la que debemos ocuparnos”.

Seis días antes de esta tragedia, 43 personas murieron al derrumbarse un puente vehicular en la ciudad norteña de Génova.

Los fiscales iniciaron una investigación penal de las muertes en Raganello, y el gobierno ha pedido que se realicen investigaciones administrativas para determinar si hubo negligencia que hubiera podido causar las muertes.

El fiscal Eugenio Facciolla dijo que las autoridades estudiaban presentar cargos de homicidio no intencional, daños a las personas y negligencia oficial, informó la agencia noticiosa ANSA.

El médico de emergencias Pasquale Gagliardi dijo a ANSA que entre los sobrevivientes había una niña de ocho años encontrada en estado de conmoción profunda. Se cree que sus padres están entre los muertos.

Dos grupos de excursionistas salieron a recorrer el cañón de 12 kilómetros en el enorme Parque Nacional Pollino.

La prensa italiana informó que todos los muertos eran de esa nacionalidad. Había turistas holandeses entre los sobrevivientes, dijo Costa.

La búsqueda continuó durante la noche, y el jefe de la agencia de protección civil en Calabria, Carlo Tansi, dijo que uno de los cadáveres apareció a cinco kilómetros de la zona inundada.

Un vecino de la zona que ayudó a los socorristas, identificado como Claudio, dijo a ANSA que ayudó a dos jóvenes napolitanos cuando salieron del cañón por sus propios medios.

“Estaban conmocionados, llegaron descalzos y con cortes de las rocas. Relataron una situación aterradora”, dijo.

En el cañón se realizan excursiones a lo largo del riacho que ha tallado la piedra, junto a cascadas y gradas naturales.

Los guías proporcionan cascos, trajes de buceo y otros elementos.