MELBOURNE, Australia (AP) — Roger Federer se enojó con el umpire por una falla tecnológica en el Abierto de Australia, aunque utilizó ese inusual exabrupto como motivación en su duelo por los cuartos de final.

Y parece que funcionó.

El suizo de 36 años se convirtió en el semifinalista de mayor edad en Melbourne Park en 41 años, al derrotar el miércoles por 7-6 (1), 6-3, 6-4 a Tomas Berdych para avanzar a la penúltima ronda, donde se topará con un oponente de la denominada “próxima generación” de estrellas del tenis.

Se trata de Hyeon Chung, el primer surcoreano que accede a las semifinales de un Grand Slam y, con 21 años, el tenista más joven que se instala en esta etapa de un major desde 2010.

La victoria de Federer extendió su racha a 14 triunfos en los cuartos de final del Abierto de Australia, además de ganar sus nueve últimos enfrentamientos contra Berdych. El dueño de 19 títulos de Grand Slam tiene ventaja de 20-6 en los duelos con el checo, incluyendo triunfos en sus cinco partidos en Melbourne Park.

Federer superó un inicio dubitativo en el que cedió su primer servicio y, en un arranque poco habitual en él, cuestionó una decisión del umpire Fergus Murphy por un fallo tecnológico. Cuando Berdych sacaba por el primer set en el noveno game, Federer apeló una decisión en una raya.

Después de un largo retraso, Murphy se comunicó con la sala de controles y confirmó que no se podía presentar la gráfica de la repetición en la pantalla del estadio, además de decir que la decisión original era válida. Cuando agregó que Federer se había quedado sin apelaciones para el resto del set, el suizo se acercó a la silla del juez y los gritos del público se intensificaron.

“Sí, pero no me puedes quitar mi apelación”, dijo Federer a Murphy. “¿Estás seguro de esto? ¿Estás de acuerdo?”.

Siete puntos después, quebró el saque a Berdych, y finalmente ganó el desempate. Luego se apoderó del partido.

“Tuve un poco de suerte, un poco molesto. Quizás un poco frustrado con el umpire”, señaló. “En todo caso, estoy contento por haber podido superar ese primer set. Esa fue la clave del partido”.

Por su parte, Chung derrotó 6-4, 7-5 (5), 6-3 al estadounidense Tennys Sandgren.

El surcoreano venía de eliminar al número 4 del mundo, Alexander Zverev, y a Novak Djokovic, dueño de seis títulos en Melbourne Park. Sin embargo, bajó un poco la guardia contra Sandgren en el último game, y necesitó de seis puntos de partido para avanzar a las semifinales.

"En el último juego, creo que con 40-0, (pensé que) si ganaba un punto más haría historia en Corea”, dijo añadiendo que tenía que pensar algo para la celebración y por eso se distrajo. "Tras el empate, un punto de break (y pensé) ‘pero sigue jugando, sigue concentrado’”.

Con la clasificación asegurada, disfrutó totalmente del momento bromeando con Jim Courier en una entrevista para televisión a pie de pista, presentando a sus padres y su entrenador al público y tomando el micrófono para hablar en coreano a los miles de nuevos aficionados al tenis de su país.

"Creo que todo el mundo está viendo el Abierto de Australia ahora porque estamos haciendo historia en Corea”, dijo.

Chung, que ocupa el puesto 58 del escalafón mundial, es el tenista peor clasificado que alcanza las semifinales del cuadro masculino en Melbourne Park desde Marat Safin en 2004.

Con Chung ya clasificado y Kyle Edmund midiéndose al número seis del mundo, Marin Cilic, en la otra mitad del cuadro, esta es la primera vez desde 1999 que varios jugadores no preclasificados avanzan a las semis del primer major de la temporada.

En el cuadro femenino, dos veteranas en fases finales de los Grand Slam se metieron entre las cuatro mejores en Australia. Una ha levantado ya dos majors, mientras que la otra sigue esperando su momento. La número uno del mundo, la rumana Simona Halep, se recuperó de una temprana rotura de saque para ganar nueve juegos consecutivos e imponerse por 6-3, 6-2 a la número seis, la checa Karolina Pliskova. Para alcanzar la final tendrá que superar antes a la campeona de 2016, la alemana Angelique Kerber, quien vapuleó a la estadounidense Madison Keys por 6-1, 6-2.

La alemana también se proclamó campeona del Abierto de Estados Unidos y cerró ese año como la número uno del mundo. Pero se despidió a las primeras de cambio en el Melbourne Park el año pasado y quedó fuera de las primeras 20 del ranking femenino.

Su inicio de temporada en 2018 ha sido rutilante: se coronó en Sydney de cara al primer Grand Slam del año y procedió a solventar las tres primeras rondas con victorias sets corridos.

“Sólo estoy tratando de recuperación la sensación que tenía en 2016”, dijo Kerber, “y disfrutar lo que hago”.

La alemana de 30 años ejerció un absoluto dominio el miércoles. No fue hasta el quinto game del segundo set en el que Keys logró un quiebre de saque, pero Kerber se recuperó inmediatamente para liquidarlo en 51 minutos.

Kerber se ha mantenido como la única campeona de un grande que ha seguido en competencia en el cuadro femenino desde su victoria de tercera ronda frente a Maria Sharapova. Pero una difícil victoria en la cuarta ronda ante Hsieh Su-wei, la actual número 88 del ranking, despertó las dudas sobre si Kerber había vuelto a ser la jugadores titubeante de 2017.

Contra Keys, 17ma del mundo, respondió arrasando en los primeros cuatro games para apoderarse de la manija del choque de cuartos, en esa instancia por primera vez desde el US Open desde 2016. Keys sostuvo su saque en el quinto game del primer set, pero Kerber se prendió en otra racha para irse arriba 3-0 en el segundo parcial.