CARACAS (AP) — En medio del acalorado ambiente político venezolano, las pugnas internas en el seno de la alianza opositora afloraron más que nunca y amenazan con ocasionar una división. Tan solo el martes, el partido de oposición Acción Democrática, uno de los más grandes y antiguos del país, retiró su apoyo a los cuatro gobernadores que se subordinaron ante la Asamblea Constituyente.

Henry Ramos Allup, secretario general del partido, informó a la prensa la exclusión de Laidy Gómez, Antonio Barreto Sira, Alfredo Díaz y Ramón Guevara, gobernadores de Táchira, Anzoátegui, Mérida y Nueva Esparta, respectivamente. El anuncio se produjo un día después de que cuatro de los cinco gobernadores opositores electos en los comicios del 15 de octubre prestaran juramento ante la Constituyente, integrada en su totalidad por oficialistas.

Juan Pablo Guanipa, electo en el estado Zulia y militante del partido Primero Justicia, fue el único que no acudió a la ceremonia de juramentación del lunes.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una alianza integrada por casi tres decenas de partidos opositores, había anticipado que los gobernadores no prestarían juramento ante el organismo por considerarlo inconstitucional.

Antes de la elección, el presidente Nicolás Maduro había advertido que quienes resultaran vencedores debían subordinarse a este organismo para poder asumir sus cargos. De no hacerlo, agregó, pediría la convocatoria de nuevas elecciones en esos estados. Las leyes venezolanas además contemplan una juramentación ante la Asamblea Legislativa de cada estado.

Como un signo de las divisiones que atraviesa la alianza opositora, el excandidato presidencial opositor y gobernador saliente de Miranda, Henrique Capriles, puso en duda la sinceridad de Ramos Allup y catalogó de "ficticia" la exclusión de los gobernadores. "No voy a permitir que se siga mintiendo a la gente", dijo a través de Periscope.

Capriles, también líder del partido Primero Justicia, manifestó que llegó la hora de que la alianza opositora se reorganice para lograr un cambio político en el país. Destacó sin dar detalles que no formaría parte de la MUD mientras Ramos Allup siguiera encabezando el partido y agregó que la juramentación de los gobernadores opositores implica el reconocimiento de un órgano “fraudulento”.

Para algunos dirigentes opositores de diversos partidos no ha sido fácil compartir la mesa política con Acción Democrática, un desacreditado partido tradicional que gobernó durante 28 de los 40 años de democracia venezolana previos a la llegada al poder del ahora fallecido presidente Hugo Chávez en 1999.

“Los de Primero Justicia están sangrando por la herida. No pueden digerir que AD ganó cuatro gobernaciones y ellos apenas una. Por eso ahora quieren hacer ver que los adecos son una pila de traidores”, dijo José Manuel González, un albañil de 41 años, quien afirmó que votó por Ramos Allup en las elecciones de diputados de 2015.

En años recientes, Acción Democrática pareciera estar de regreso en las preferencias de muchos electores, lo que ha incrementado las tensiones con otros partidos opositores como Primero Justicia, fundado en el año 2000 y que ha procurado dominar la escena política venezolana.

El presidente de la encuestadora local Datanálisis, Luis Vicente León, consideró que la juramentación de los gobernadores pone en riesgo a la alianza opositora. Era igual de "malo" juramentarse o no, "pero juramentarse unos y no otros es aún peor", dijo León en Twitter.

"El mayor éxito del gobierno sería la fractura total de la oposición. No necesita mucho más", enfatizó, argumentando que ninguna de las fuerzas que conforman la alianza opositora "tiene opciones de triunfo sin la otra parte de su lado".

Aunque la oposición sólo obtuvo cinco de las 23 gobernaciones en los comicios, encuestas previas a los comicios indicaban que era favorita para obtener la mayoría. Por ello ha disputado los resultados y ha dicho que tiene evidencias de una supuesta manipulación de las urnas.

La Constituyente fue integrada en julio después de una elección en la que la oposición se negó a participar. Desde que se instaló el 4 de agosto sus integrantes no han dejado lugar a dudas de que sus poderes son virtualmente ilimitados y que están dispuestos a emplearlos.

Decenas de gobiernos extranjeros —entre ellos Estados Unidos, Francia y varios latinoamericanos— se han mostrado críticos ante la situación.

En la capital de República Dominicana, un grupo de dirigentes opositores venezolanos se reunió el martes con el presidente de ese país caribeño, Danilo Medina, cuyo gobierno ha mediado en la crisis. Tras el encuentro, Luis Florido, dirigente del partido Voluntad Popular, escribió en su cuenta en Twitter que se dejó en claro el “grave fraude electoral" ocurrido en los comicios.

Adicionalmente, la Cancillería dominicana explicó en un comunicado que Medina manifestó su disposición para que en territorio dominicano continúen “explorando vías" para tratar de solucionar la situación.

Los delegados del gobierno y la oposición iniciaron en septiembre reuniones exploratorias en la isla caribeña con el apoyo de la comunidad internacional. Estaba previsto que este proceso se reactivara después de las elecciones y que se llevara a cabo una segunda reunión el 27 de septiembre, pero la oposición no asistió por considerar que el gobierno no había cumplido una serie de compromisos.

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El periodista de AP en Santo Domingo, Ezequiel López Blanco, contribuyó con esta nota.