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Mississippi: Pobre compensación a víctimas pobres de abusos

August 27, 2019
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La Jarvis D. Love es fotografiado en su casa en Senotobia, Mississippi, 9 de junio de 2019. Love dijo que un fraile franciscano abusó de él cuando era alumno de una escuela primaria católica en Greenwood. (AP Foto/Wong Maye-E)
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La Jarvis D. Love es fotografiado en su casa en Senotobia, Mississippi, 9 de junio de 2019. Love dijo que un fraile franciscano abusó de él cuando era alumno de una escuela primaria católica en Greenwood. (AP Foto/Wong Maye-E)

GREENWOOD, Mississippi, EE.UU. (AP) — Una conocida orden religiosa católica resolvió recientemente varios casos de abuso sexual al pagar en secreto 15.000 dólares cada uno a dos hombres negros de Mississippi a cambio de guardar silencio sobre sus denuncias, pudo saber The Associated Press.

Los montos son muy inferiores a los recibidos por la mayoría de las víctimas de abuso sexual a manos de clérigos desde que estalló el escándalo en la Iglesia católica estadounidense en 2002.

Un funcionario de la orden Frailes Franciscanos niega que la raza o la pobreza de los hombres tuvieran algo que ver con el monto de los acuerdos.

En un caso, el padre James G. Gannon, jefe de un grupo de Frailes Franciscanos asentados en Wisconsin, pagó 15.000 dólares para resolver la denuncia presentada por La Jarvis D. Love contra otro fraile. La reunión de Gannon con La Jarvis, su esposa y sus tres hijos tuvo lugar en un restaurante IHOP.

“Dijo que si quería más, tendría que contratar un abogado y que mi abogado llame a su abogado”, dijo La Jarvis Love, de 36 años, a la Associated Press. “Bueno, no tenemos abogados. Nos pareció que teníamos que conseguir lo que pudiéramos”.

El primo de La Jarvis, Joshua K. Love, de 36 años, también obtuvo 15.000 dólares a cambio de guardar silencio, cosa que ahora lamenta.

“Creían que podían tratarnos así porque somos pobres y somos negros”, dijo Joshua Love.

En otras partes de Estados Unidos, las indemnizaciones han sido mucho mayores. En 2006, la diócesis católica de Jackson, que incluye Greenwood, pagó 5 millones de dólares a 19 víctimas _17 de las cuales eran blancas_, un promedio de 250.000 dólares por víctima.

En 2018, la arquidiócesis de St. Paul-Minneapolis acordó indemnizar en un promedio de casi 500.000 dólares a cada una de varias víctimas de abusos sexuales.

Joshua Love, La Jarvis Love y una tercera presunta víctima, Raphael Love, hermano del primero, dicen que sufrieron abusos reiterados a manos del hermano Paul West en los años 90, cuando estudiaban en la escuela primaria San Francisco de Asís en Greenwood, Mississippi.

Joshua Love dice que en algunas ocasiones, West preguntaba si prefería una golpiza o el sexo. “Me daba a elegir entre azotarme o jugar con mi pene”, dijo.

Joshua Love dijo que también sufrió abusos a manos de otro franciscano en la escuela, el difunto hermano Donald Lucas.

Desde hace casi dos décadas, las autoridades eclesiásticas prometen poner fin al encubrimiento del abuso sexual. En 2002, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos aprobó una Carta para la Protección de Niños y Jóvenes que promete responder a las denuncias de abusos en forma “abierta y transparente”. Y meses atrás, el papa Francisco ordenó que las autoridades católicas en todo el mundo informen de abusos sexuales _y su encubrimiento_ a sus superiores.

En entrevistas con la AP, Gannon dijo creer que Joshua, La Jarvis y Raphael Love sufrieron abusos y reconoció que las indemnizaciones distan de ser generosas.

“Los hemos herido enormemente y no hay monto de dinero que compense lo que les sucedió”, dijo Gannon.

Preguntado si la raza o pobreza de los Love tenía algo que ver con el monto de las indemnizaciones, Gannon respondió que “absolutamente no”.

Añadió que los franciscanos no tienen intenciones de obligar a las víctimas a respetar el acuerdo de guardar silencio.

Pero los acuerdos secretos de los franciscanos con La Jarvis y Joshua Love demuestran que, en algunos casos, la Iglesia estadounidense sigue empeñada en limitar las consecuencias económicas y mantener oculto el abuso sexual, tal como sucedía antes de 2002, cuando las indemnizaciones de las víctimas eran magras y acordadas en reuniones secretas.

Mark Belenchia, una víctima de los abusos y dirigente en Mississippi de la Red de Sobrevivientes de los Abusados por Sacerdotes (SNAP por sus siglas en inglés) dijo que los acuerdos ponen en duda la viabilidad de la carta de la Iglesia sobre la protección de los niños, a la vez que ponen de manifiesto la necesidad de la investigación policial.

“A la iglesia solo le interesa su imagen y el manejo del encubrimiento, que sigue en marcha”, dijo. “Por eso es crucial que la policía investigue exhaustivamente sin interferencia de la iglesia”.

El hermano Paul West, quien ahora tiene 59 años, se negó a responder preguntas. Lucas murió en 1999; aparentemente se suicidó. Pero la diócesis de Jackson considera que las denuncias en su contra tienen fundamente y notificó recientemente al fiscal de Greenwood.

A diferencia de Joshua y La Jarvis Love, quienes denunciaron los presuntos abusos el año pasado, Raphael Love denunció a West a las autoridades eclesiásticas en el momento del presunto abuso, en 1998, cuando tenía nueve años.

Stephen J. Carmody, abogado de la diócesis de Jackson, dijo que la iglesia notificó a la policía y una agencia de servicios sociales en 1998.

Raphael Love, de 30 años, está purgando dos cadenas perpetuas en una cárcel de Tennessee por un doble homicidio cometido cuando tenía 16 años. Dijo que rechazó la oferta de 15.000 dólares de Gannon porque necesita un abogado para apelar su condena criminal.

Gannon dijo que retiraron a West de Greenwood en 1998 y que los franciscanos perdieron contacto con él cuando abandonó la orden.

Pero la AP descubrió que West trabajó como maestro de quinto grado en una escuela católica cerca de su residencia en Appleton, Wisconsin, desde 2000 hasta por lo menos 2010.

John F. Hawkins, el abogado civil de Jackson que representó a las víctimas en el acuerdo de 2006, dijo que se apresta a presentar una demanda en nombre de La Jarvis y Joshua Love en la cual argumentará que los acuerdos firmados no son vinculantes, debido a que en ese momento se encontraban bajo una “extrema coacción emocional y financiera”.

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El investigador de AP Randy Herschaft en Nueva York contribuyó a este despacho.

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