HARARE, Zimbabue (AP) — El principal partido de la oposición de Zimbabue aseguró el sábado que los soldados del país africano buscaban en la capital a opositores para detenerlos, después de unas elecciones que asegura que fueron fraudulentas.

Nkululeko Sibanda, un alto funcionario del partido Movimiento por el Cambio Democrático, habló en un tribunal de Harare donde unos 20 partidarios detenidos esperaban audiencia. Sibanda dijo que fueron acusados de incitar a la violencia pública.

"Mucha gente se está escondiendo", agregó Sibanda. "Da más miedo que en los tiempos de Mugabe".

No hubo confirmación independiente de la alegación. El presidente Emmerson Mnangagwa ha dicho que quiere trabajar con la oposición para reconstruir el país tras décadas de represión bajo su antiguo mentor, Robert Mugabe.

Sibanda dijo que le preocupaba que el gobierno pudiera tratar de implicar a los partidarios de la oposición en la muerte de seis personas que fueron asesinadas el miércoles durante la represión militar en Harare. Los soldados abrieron fuego contra los manifestantes, algunos de los cuales se amotinaban.

Mientras la policía antidisturbios rondaba las calles de la capital el sábado, los partidarios del líder de la oposición, Nelson Chamisa, lo exhortaron a seguir luchando.

El viernes, Chamisa rechazó tajantemente la proclamada victoria de Mnangagwa y dijo que el voto fue “robado al pueblo”. La comisión electoral de Zimbabue aseguró que el presidente ganó con el 50,8% de los votos, mientras que Chamisa recibió el 44,3%.

Chamisa asegura que el recuento de la oposición muestra que él ganó las elecciones y que impugnaría los resultados en los tribunales. "Estamos haciendo todo lo posible para asegurar su voto y defender su VOLUNTAD", dijo el sábado en Twitter.

Las muy observadas elecciones comenzaron el lunes con una votación pacífica, pero se tornaron violentas 48 horas después cuando el ejército disparó contra los manifestantes y seis personas murieron.

El viernes por la mañana, agentes antimotines que portaban garrotes y escudos intentaron dispersar a uno 100 periodistas locales e internacionales reunidos para escuchar a Chamisa. Ante las cámaras que grababan cada movimiento, la policía eventualmente se retiró y permitió que Chamisa hiciera una denuncia feroz contra la victoria de Mnangagwa.