LA PAZ, Bolivia (AP) — Centenares de cocaleros críticos del presidente boliviano Evo Morales salieron el martes a marchar por el centro de La Paz por segundo día para rechazar la reducción de áreas de cultivo de coca excedente que impulsa el mandatario y que la semana pasada derivó en tres muertes, dos cocaleros y un policía de la patrulla de erradicación.

Los agricultores pertenecen a Yungas en el norte de La Paz, una de las dos regiones cocaleras. El Chapare es la otra, en el centro del país, y reducto político de Morales. Aquellos marcharon desde su región para protestar por las muertes y en un mitin realizado el lunes --al que se unieron sectores contrarios al gobierno--, resolvieron exigir la liberación de su dirigente preso, el cese de la erradicación de cultivos excedentes en su zona, la derogatoria de la nueva ley de coca aprobada el año pasado y la renuncia del gobernante.

La protesta fue pacífica pero bulliciosa y recorrió el centro de la ciudad ante la mirada de la policía antimotines que resguardaba edificios públicos. No hubo incidentes.

“Vamos a continuar hasta que el gobierno nos escuche. Si no hay respuesta, desde el jueves bloquearemos carreteras”, declaró el dirigente Freddy Quispe.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo que detrás del conflicto cocalero están “sectores de la derecha” que buscan “desestabilizar” al presidente Morales y que “grupos armados” vinculados al narcotráfico alientan el rechazo a la destrucción de coca excedente.

El conflicto se remonta a principios de año y pone de manifiesto la pérdida de influencia de Morales en una de las dos regiones cocaleras que antes era su aliada y se suma a otras disidencias en momentos en que el mandatario busca un cuarto mandato en 2019, según analistas.

La aprobación el año pasado de una nueva ley de la coca que limita a 22.000 las hectáreas legales para consumo tradicional, fracturó al movimiento. Los de Yungas, zona originaria del cultivo, alegan que la norma favorece a los cocaleros del Chapare desde cuyo sindicato Morales saltó a la política precisamente por enfrentar la política de “coca cero” impulsada por Estados Unidos en la década pasada.

“No se trata de una disputa entre cocaleros; se trata de un litigio al interior del corazón del poder. El conflicto cocalero pone de manifiesto el debilitamiento político del régimen”, escribió en martes en el diario Página Siete el sociólogo Renzo Abruzzese.

La coca es la materia prima de la cocaína y Bolivia es tercer productor mundial después de Colombia y Perú. Representa un poder económico cuyo comercio el año pasado generó hasta 374 millones de dólares sin contar lo que genera el narcotráfico, según un reciente informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) que monitorea los cocales en este país.

La protesta cocalera está aglutinando a sectores que se oponen a la reelección de Morales y exigen el cumplimiento de un referendo de 2016 que rechazó la postulación del mandatario. La marcha terminó en un mitin en puertas de la Universidad Mayor de San Andrés, la principal universidad pública de La Paz, cuyo rector Waldo Albarracín es impulsor del movimiento en contra de la postulación del gobernante.