NAIROBI, Kenia (AP) — Las áreas de la oposición en Kenia estaban en calma el sábado, un día después que la comisión electoral aplazó la votación en cuatro condados en los que han ocurrido violentos choques entre manifestantes y la policía.

Las calles de Kisumu, la tercera mayor ciudad de Kenia y bastión opositor, además de varios barrios pobres en Nairobi, estaban calmados, aunque la policía usó gas lacrimógeno para dispersar una protesta en el barrio de Kawangware.

Pero la incertidumbre política persiste, luego que el líder opositor Raila Odinga decidió boicotear la elección el jueves.

La comisión electoral había aplazado la votación en cuatro de los 47 condados del país hasta el sábado, debido a la violencia. Este nuevo aplazamiento será “hasta nuevo aviso” debido a temores por la seguridad de los trabajadores electorales.

Los comicios del jueves fueron una repetición de una elección del 8 de agosto que fue anulada por la Corte Suprema debido a irregularidades. Fue la primera vez que un tribunal en África anula una elección presidencial. Odinga, cuya demanda legal llevó a la anulación, se retiró de los nuevos comicios, diciendo que el proceso no era creíble dada la falta de reformas.

Al menos seis personas han muerto en actos de violencia vinculada con la votación, incluyendo un hombre muerto a tiros en la villa miseria de Kawangware cuando fuerzas de seguridad llegaron para frenar choques entre pandillas de diferentes etnias el viernes por la noche, dijo la policía.

El sábado por la tarde en Kawangware, jóvenes provocaron a la policía y escaparon corriendo. Muchos eran partidarios de Odinga.

"No pienso que esta vaya a acabarse pronto”, dijo un partidario, Paul Maumo, que acusó a la comisión electoral de organizar una votación fraudulenta.

Muchos observadores dicen que las políticas étnicas eclipsan la promesa de su democracia. El presidente Uhuru Kenyatta, que en agosto ganó 54% de los votos, es miembro de la comunidad Kikuyu. Odinga, que logró casi 45%, es luo.