KORLA, China (AP) — Es posible que decenas de miles de personas hayan sido internadas sin juicio previo en campos de detención secretos de China por presuntos delitos que van desde tener ideas extremistas a simplemente viajar o estudiar en el extranjero.

Las desapariciones son parte de un esfuerzo de las autoridades para utilizar las detenciones y la vigilancia basada en los datos online para imponer un estado policial digital en la región de Xinjiang, donde viven 10 millones de personas de minorías musulmanas de habla turca conocidos como uigures.

Los avanzados equipos de vigilancia monitorean los pasos de la gente, sus lecturas, con quiénes hablan y lo que dicen. Y bajo un sistema opaco que trata prácticamente a todos los uigures como sospechosos potenciales, quienes contactan con familiares en el extranjero corren el riesgo de ser interrogados o detenidos.

El gobierno alega que su dura campaña es necesaria luego de una serie de ataques, incluyendo un apuñalamiento en una estación de tren que dejó 33 fallecidos.

Mediante entrevistas con uigures que recientemente abandonaron China, revisiones de documentos oficiales y un viaje por el sur de Xinjiang, la AP pude verificar la existencia de una campaña de represión, supuestamente dirigida contra el terrorismo, pero en realidad fuente de gran miedo entre la población.

La AP entrevistó a más de una docena de uigures para este reportaje, pero hablaron sólo a condición de anonimato por temor a represalias.

El gobierno central de Xinjiang no respondió a pedidos de comentario. Pero el gobierno central chino califica su vigilancia de la región como necesaria tras una serie de ataques en el 2013 y en el 2014, entre ellos un ataque a puñaladas en una estación de trenes en que 33 personas murieron.

Dijo a la AP un funcionario de propaganda de la ciudad de Hotán, Bao Changhui: "Si no hacemos esto, será igual que hacer varios años, cientos de personas morirán”.