GANGNEUNG, Corea del Sur (AP) — Cuando trascendió que un jugador ruso enfrentaba una acusación de dopaje, se estremeció el mundo del curling. Y no por el cliché de que éste no es un deporte en realidad, lo que refrenaría cualquier deseo de consumir sustancias prohibidas.

El impacto más bien se produjo porque el dopaje es absolutamente incompatible con la esencia del curling.

La acusación contra Alexander Krushelnitsky, quien obtuvo el bronce en los dobles mixtos la semana anterior con su esposa Anastasia Bryzgalova, contrasta con el apego notorio del curling con las más estrictas reglas del deportivismo. Ese marco ético se conoce precisamente como el “espíritu del curling”.

Literalmente, las reglas de la Federación Mundial de Curling señalan que un verdadero jugador de este deporte prefiere perder que ganar injustamente.

Los colegas de Krushelnitsky trataban de encontrarle sentido al escándalo. Algunos preguntaron abiertamente el lunes si alguien pudo haber suministrado una sustancia indebida al jugador sin que él lo supiera.

Dmitri Svishchev, presidente de la Federación rusa de Curling, consideró posible que alguien hubiera contaminado los alimentos o bebidas del deportista con meldonio, una sustancia prohibida desde 2016.

“Uno nunca sabe si esto fue a propósito o por accidente, pero es obvio que él quedará suspendido por un año y medio. Y no puedo imaginar que esto haya sido algo intencional”, dijo John Shuster, capitán del equipo estadounidense de curling. “Así que es algo desafortunado, porque los conozco. Hemos jugado en los mismos torneos de dobles mixtos con ese equipo. Son buenas personas... Espero que él tenga el espíritu del curling en su corazón, como todos nosotros”,

Aunque para los no avezados podría parecer inconcebible que un jugador de curling utilice drogas para mejorar su desempeño, este deporte sí exige un alto nivel de condiciones atléticas en el nivel olímpico. Los jugadores deben tener fortaleza muscular en el abdomen y los brazos para realizar la vigorosa barrida que les permite definir la trayectoria de la piedra por el hielo.

La condición física resulta incluso más importante en los dobles mixtos, la prueba en la que competía Krushelnitsky. Ahí, cada equipo es formado por dos jugadores y no por cuatro, como en la variante tradicional.

Por ende, hay poco descanso entre cada tiro, y los dos compañeros deben barrer con mayor frecuencia.

“El curling es un deporte que requiere detalles finos, pero también mucha fuerza y resistencia”, indicó Matt Hamilton, olímpico estadounidense que compitió en dobles mixtos contra Krushelnitsky la semana anterior. “Así que sí es posible sacar cierta ventaja. No es tan evidente como con un esquiador o atleta de fondo, o con un pesista, pero definitivamente hay fuerza y condición física en el curling, y uno sabe que (el dopaje) puede dar cierta ventaja”.

Rusia no pude participar como tal en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang por un programa de dopaje detectado en Sochi 2014. Algunos rusos, que se sometieron a análisis adicionales, pudieron competir como “deportistas olímpicos de Rusia”.

Si Krushelnitsky y su esposa son despojados de su medalla, Noruega, que ocupó el cuarto lugar y ha regresado ya a casa, se quedaría con el bronce.