RÍO DE JANEIRO (AP) — Cuestionada desde el comienzo por la ausencia de un plan estratégico y con pocos resultados positivos luego de seis meses, la intervención militar en la seguridad de Río de Janeiro podría estar cerca de su fin definitivo.

El ministro de Seguridad Pública, Raul Jungmann, aseguró que la medida, prevista hasta el 31 de diciembre de este año, probablemente acabe entonces. Él pidió que se renovara la intervención militar, pero el comando militar a cargo de las operaciones ha rechazado la idea.

“Es evidente que hay un deseo expreso de ellos, que están en el terreno, de que la intervención termine”, reconoció Jungmann en una entrevista con el diario Folha de São Paulo publicada el sábado.

La intervención militar fue ordenada por el presidente Michel Temer el 16 de febrero para contener una ola de violencia, luego de un carnaval marcado por robos y saqueos a turistas y comercios.

En distintas declaraciones a la prensa, Jungmann había defendido la renovación de la intervención al menos por un año más después de diciembre. Sin embargo, “no tiene más sentido contraponerse a la visión que tienen los militares”, aseguró el ministro.

Luego de seis meses de intervención, los indicadores aún son alarmantes.

Según datos oficiales del Instituto de Seguridad Pública, si bien disminuyeron los robos de vehículos (-29%) y de cargas (-19%) respecto a un año atrás, aumentaron las muertes violentas (9%) y los crímenes que ocurren en acciones policiales (105%). Entre febrero y julio hubo 2.617 crímenes y 736 muertos por la policía en operaciones.

“El modelo está fracasando porque se apostó casi todo en operaciones de guerra y muy poco en hacer inteligencia criminal”, consideró Silvia Ramos, coordinadora del Observatorio de la Intervención Federal de la Universidad Candido Mendes, en la presentación del último informe este jueves.

Las declaraciones del ministro de Seguridad Pública expusieron el malestar de los militares y las consecuentes dificultades que encontrará el próximo mandatario en caso de que resuelva extender la intervención. El próximo presidente brasileño será elegido en octubre.

Cómo combatir la inseguridad en Brasil se ha convertido en uno de los principales temas de discusión entre los candidatos a suceder a Temer en el palacio del Planalto. Incluso dos de los principales candidatos a la presidencia, el militar ultraderechista Jair Bolsonaro y el ex gobernador de São Paulo Geraldo Alckmin, se han mostrado favorables a flexibilizar la tenencia de armas entre civiles.

La noche del viernes, durante el encendido segundo debate entre candidatos a presidente en el canal RedeTV, Bolsonaro protagonizó un cruce con la ecologista Marina Silva. Silva, contraria a facilitar el libre porte de armas, cuestionó a Bolsonaro diciendo que quiere “resolver todo con el grito, con la violencia”.

Excepto Alckmin, los principales candidatos a la presidencia se han mostrado críticos de la intervención federal en Río y la consideraron una medida improvisada.