BEIJING (AP) — El ministro de Finanzas de China buscó el miércoles disipar la preocupación por la creciente deuda del país, diciendo que el endeudamiento del gobierno es menor a los niveles de riesgo y que los reguladores internos pueden evitar peligros en el sistema financiero.

Las declaraciones de Xiao Jie siguen a las críticas que el año pasado hizo Beijing contra las calificadoras mundiales luego de que bajaron sus evaluaciones al gobierno chino y su deuda corporativa.

Los reguladores chinos tratan de reducir la dependencia del endeudamiento para apuntalar el crecimiento económico y quedar libres de deudas pendientes, pero los analistas del sector privado advierten que podrían estarse moviendo muy lentamente.

La porción de deuda de China en manos del gobierno se redujo al equivalente de 36,2% de la producción económica anual a finales de 2017, un descenso de 0,5 puntos porcentuales respecto del año pasado, de acuerdo con Xiao. Agregó que esto está bastante debajo del nivel "de alerta internacional de 60%.

Sin embargo, el ministro no hizo mención del endeudamiento corporativo, que representa la mayoría de los pasivos en China y que se calcula ha aumentado al menos al 270% del Producto Interno Bruto, cercano al nivel de las economías desarrolladas.

Al aplicar estrictamente las normas de deuda y presupuesto, "somos totalmente capaces de asegurar que no hay riesgo sistémico", dijo Xiao en conferencia de prensa.

Las agencias Moody's y Standard & Poor's citaron la deuda corporativa, de hogares y el gobierno como razón para recortar el año pasado la calificación a la deuda soberana china.

Beijing argumentó que ese punto de vista no tomó en cuenta el fortalecimiento de su economía, entre las mejores del mundo el año pasado, con un crecimiento anual de 6,9%.

Xiao dijo el miércoles que el gobierno mantendrá una "política fiscal proactiva" y que invertirá para apoyar el crecimiento económico a pesar de reducir su meta de este año para el déficit público. La decisión es parte de los esfuerzos de largo plazo para alentar el consumo interno y reducir la dependencia en el comercio y la inversión, principalmente del gobierno.

Para este año, Beijing prevé un déficit de 2,6%, comparado con 3% del año pasado. El gasto este año deberá amentar 7,6%, que incluye actividades que apoyen a la economía, dijo el ministro.