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Chile gira a la derecha con la asunción de Piñera

March 12, 2018

El presidente chileno Sebastián Piñera saluda desde un automóvil descubierto bajo una lluvia de papeles picados mientras se dirige el palacio presidencial de La Moneda el día de su asunción al puesto para un segundo período, en Santiago, Chile, el domingo 11 de marzo de 2018. (AP foto/Esteban Félix)

SANTIAGO DE CHILE (AP) — El presidente Sebastián Piñera convocó el domingo a la unidad, al diálogo y a apoyar un acuerdo nacional que proteja a los miles de niños que viven en condiciones dramáticas en los hogares para menores vulnerables, donde en una década han muerto 865.

Fue el primer discurso del mandatario tras asumir el puesto al mediodía en una ceremonia donde la saliente presidenta Michelle Bachelet le entregó los símbolos del poder por segunda vez, y a cuya coalición de centroizquierda derrotó por nueve puntos en la segunda vuelta presidencial de diciembre.

Piñera, un multimillonario ingeniero comercial, y Bachelet se han alternado en la presidencia con dos mandatos cada uno entre 2006 y 2018.

En un discurso desde un balcón del segundo piso del palacio de La Moneda, acompañado por su esposa Cecilia Morel, convocó a toda la sociedad a comprometerse en un acuerdo nacional para mejorar la vida de los menores vulnerables que viven en condiciones dramáticas en hogares administrados por un servicio estatal o en organismos colaboradores, sistema en el que se han detectado graves omisiones.

El drama de los alrededor de 100.000 niños vulnerables abandonados por sus familias quedó al descubierto en 2016, cuando una pequeña de 11 años que estaba bajo cuidado estatal muriera por asfixia. En poco más de una década fallecieron 865 niños y adolescentes dentro del mismo sistema estatal.

Luego convocó a todos, “especialmente a los parlamentarios”, a grandes acuerdos nacionales: por la infancia, la seguridad nacional, por la salud oportuna y de calidad, por la paz en la Araucanía y para alcanzar el desarrollo.

En la Araucanía viven en medio de una gran pobreza un porcentaje importante de unos 700.000 indígenas mapuches, de los cuales una parte lucha por la recuperación de sus tierras ancestrales, actualmente en manos de grandes empresas forestales y latifundistas, así como agricultores grandes y pequeños.

Piñera llega al poder apoyado por la coalición Chile Vamos, integrada por la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), la centroderechista Renovación Nacional (RN) y dos colectividades menores. La UDI y RN fueron el sustento político de la dictadura del general Augusto Pinochet entre 1973 y 1990.

“Su principal desafío es alinear a su coalición”, dijo a The Associated Press el sociólogo y analista político Miguel Zlosilo, en alusión a Chile Vamos, que en el pasado ha actuado más como pacto electoral que como coalición política y a la que Piñera exhortó a trabajar unida.

“Hay que ver si efectivamente la derecha, por primera vez en la historia tiene capacidad de trabajo en equipo... y proyectarse para un siguiente período”, añadió.

Piñera, de 68 años, prometió retomar el crecimiento económico, impulsar las inversiones, mejorar los empleos y la seguridad pública, y promover leyes que protejan a la infancia y regulen la creciente inmigración extranjera.

Durante el segundo mandato de Bachelet, entre 2014 y 2018, el crecimiento económico del país cayó a un promedio del 2%.

Piñera afirma que la experiencia adquirida en su primer gobierno, entre 2010 y 2014, le servirá para buscar acuerdos nacionales con una centroizquierda fraccionada.

“Desde el día uno Piñera va a querer demostrar que con él la rueda de la economía volvió a girar”, dijo a la AP Cristóbal Bellolio, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Durante su primer gobierno Chile creció un 5,3% y creó un millón de empleos, impulsados por la reconstrucción del centro-sur chileno, devastado dos semanas antes de que asumiera el mando por un terremoto de magnitud 8,8 seguido de un devastador tsunami.

Aunque Piñera derrotó al candidato de centroizquierda Alejandro Guillier con el 54% de los votos, frente al 45% de su rival, tendrá un Congreso sin mayorías.

Deberá asumir, con o sin modificaciones, una serie de proyectos que Bachelet dejó en el Congreso, incluido uno de matrimonio entre homosexuales que para Piñera es inaceptable porque considera que éste sólo debe ser entre un hombre y una mujer.

Deberá abordar también reformas educacionales pendientes con las que Bachelet logró favorecer al 60% de los estudiantes universitarios más pobres y que aspiraba a alcanzar la gratuidad universal, rechazada por Piñera. Sin embargo, el nuevo mandatario no cuenta con la mayoría necesaria para deshacer las modificaciones emblemáticas de Bachelet.

“Creo que vamos a estar en una lógica más o menos de obrar sobre lo construido, por una parte, y por otra hacer una serie de ajustes a reformas que no están bien hechas”, concluyó Bellolio.

Entre las reformas que necesitan modificaciones están la tributaria, la de educación y la laboral, según el analista.

“Si (Piñera) logra el alineamiento de su coalición le va a ir bien en todas las materias”, afirmó Zlosilo.

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