NACIONES UNIDAS (AP) — El proceso de integración de los rebeldes de las FARC a la sociedad colombiana después de más de 50 años de conflicto no va bien, y podría afectar el acuerdo de paz, dijo el viernes un alto funcionario de la ONU.

Andrew Gilmour, secretario general adjunto de Naciones Unidas para los derechos humanos, advirtió que si los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia no se vuelven parte de la sociedad colombiana, “hay una buena posibilidad de que vuelvan y hagan algo aún peor”.

Dijo que ha visto ese tipo de situaciones en África y otras partes, en las que los combatientes no se reintegran y “la paz no es sostenible”.

El funcionario, quien estuvo la semana pasada en Colombia, dijo que era demasiado fuerte afirmar que los rebeldes volverían a tomar las armas, pero comentó que “se puede perder ímpetu” y podrían recurrir al narcotráfico y otras actividades delictivas.

Después de años de complicadas negociaciones, las FARC concretaron un acuerdo con el gobierno el año pasado para realizar una transición hacia un partido político. El pacto puso fin a más de medio siglo de conflicto en el que más de 220.000 personas murieron y casi 6 millones de personas fueron desplazadas.

Gilmour dijo que se debe felicitar al gobierno colombiano por su progreso.

“Creo que ha sido un éxito, pero hay desafíos muy serios”, dijo al referirse a la integración de los combatientes, el incremento en los asesinatos de defensores de los derechos humanos, incluyendo activistas y líderes comunitarios, y la necesidad de que rindan cuentas por delitos previos.

Gilmour dijo que los rebeldes de las FARC se desmovilizaron y entregaron las armas, “pero no han encontrado medios alternativos de ingresos para ellos y sus familias”.

Destacó que las instituciones del gobierno no han llegado a las zonas que estuvieron bajo control de las FARC durante décadas y que a medida que los rebeldes las abandonan, “existe el peligro de que, al menos que el gobierno actúe para ocupar ese vacío, el vacío se llenará con elementos sumamente indeseables”. Y puso como ejemplo a las personas involucradas con la minería ilegal y el tráfico de drogas.

Durante su visita, Gilmour dijo que viajó a las montañas y se reunió con gobernantes locales que señalan que hay combatientes de las FARC que regresan “pero no tenemos nada para ellos”.

Dijo que los combatientes provienen de zonas rurales, pero que no cuentan con semillas y herramientas.

Encontrar oportunidades económicas para unos 10.000 combatientes “no debería estar fuera del alcance de lo que es un país y una economía prácticamente desarrollados”, comentó Gilmour.