NUEVA YORK (AP) — José Altuve soltó el bate con frustración y vio el último inning sentado sobre la gravilla frente a la caseta de Houston. Los rostros cariacontecidos de Dallas Keuchel y Carlos Correa también reflejaban la decepción por el fiasco de ser vapuleados en su visita al Bronx.

Ahora, los Astros viajan de vuelta a su casa sin margen de error. Por primera vez en estos playoffs, tendrán que batirse en un duelo de vida o muerte.

De repente, el cambio de aire podría ser lo mejor tras el castigo recibido en el Yankee Stadium, donde perdieron sus tres juegos.

“Esto fue agobiante. Este es un sitio muy agobiante para jugar”, resumió el jardinero de los Astros George Springer tras la derrota 5-0 el miércoles que le dio a Nueva York ventaja 3-2 en la Serie por el Campeonato de la Liga Americana. “Sus fanáticos se meten de lleno en el juego y tienen la convicción de que su equipo va a ganar. Se comportan como ganadores de 27 campeonatos”.

Mientras que los Yanquis pisan fuerte por su cetro número 28 y su 41ra presencia en el Clásico de Otoño, Houston busca su primera corona y participar en el duelo por el título por apenas la segunda ocasión en su historia.

En los tres juegos en Nueva York, la mejor ofensiva de las mayores durante la temporada regular se apagó. Y ni siquiera su as, Keuchel, pudo frenar la calamidad.

Apenas batearon para .120 y fueron superados 19-5. El venezolano Altuve, quien completó su cuarta campaña seguida con al menos 200 hits, se fue de 10-0. Los Astros no dieron más de cuatro hits en ninguno de los partidos, algo que no ocurría en tres partidos seguidos desde su primera serie de la temporada 2015.

Persignándose al patrón de que el equipo de casa ha emergido triunfador en cada duelo, el regreso al Minute Maid Park es lo que conforta a los Astros en estas horas bajas.

“Mi expectativa es ganar esos juegos que nos quedan”, dijo Altuve. “Yo creo que el factor de jugar en tu casa influye bastante. Lo hemos visto en esta serie. Ellos hicieron lo suyo y ahora es el turno de nosotros, de irnos a casa y ganar nuestros partidos allá”.

“Tenemos un día de descanso para olvidarnos un poco de agarrar turnos y ver pitcheos, para llegar el viernes con la mente un poco fresca”, añadió.

El segunda base Altuve y el torpedero Carlos Correa se han combinado para 10 hits. ¿Los demás? Batean para .106 (12 hits en 113 turnos) y apenas han fabricado nueve carreras. No han sido ni la sombra de la maquinaria que lideró las Mayores con un promedio de .282 y 896 anotaciones durante la temporada regular.

“Hay que concentrarse en lo que sabemos hacer y jugar como lo hicimos todo el año”, dijo el puertorriqueño Correa. “Nuestra obligación será volver a demostrar el por qué somos uno de los mejores equipos en la liga”.

También recibieron el aliento de Carlos Beltrán, quien con 40 años de edad es el jugador más veterano en el roster, y con una experiencia de 14 series de postemporada.

“Les hablé a los muchachos tras el juego y mi mensaje es que no podemos sentir lástima”, señaló el puertorriqueño Beltrán. “La serie no ha acabado”.

Para sobrevivir, tendrán en el montículo a Justin Verlander, con foja de 8-0 con el equipo desde que llegó en un canje con los Tigres de Detroit. El veterano derecho de 34 años obtuvo la victoria en el segundo juego al lanzar pelota de cinco hits en toda la ruta.

“Creemos en lo que puede hacer Verlander”, dijo Altuve. “Tiene bastante experiencia. Es la mejor carta que podemos tener”.

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