SAN SALVADOR (AP) — Con su futuro en duda como el máximo fiscal del país después de una semana de un despiadado desprecio público de parte del presidente Donald Trump, el secretario de Justicia Jeff Sessions dijo el jueves que seguirá fungiendo como secretario de Justicia mientras Trump así lo desee.

En una entrevista con The Associated Press en El Salvador, donde hizo una visita de trabajo, Sessions agregó que Trump tiene todo el derecho de encontrar otro fiscal general. "Sirvo a deseo del presidente, así lo he entendido desde el día en que tomé el cargo".

Trump ha criticado públicamente a su otrora aliado político desde hace una semana, alimentando las conjeturas de que podría ser despedido o de que él podría renunciar. Trump está molesto porque el fiscal general se recusó meses atrás de la investigación sobre las interacciones entre funcionarios rusos y el equipo de campaña de Trump.

Sessions reconoce que esta no ha sido la "mejor semana" en su relación con Trump, pero dijo que él y Trump tienen una "armonía de valores y creencias".

En una serie de humillaciones públicas diarias, Trump ha dicho que lamenta su decisión de incluir a Sessions en su gabinete y dejó en el aire las perspectivas del exsenador de Alabama. La recrudecida crítica de Trump ha echado leña a las conjeturas de que el secretario de Justicia podría dejar el cargo incluso si el presidente no llega a despedirlo, pero Sessions no ha dado señales de que planee renunciar. El miércoles, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo que Trump "quiere que él dirija el departamento".

"Miren, uno puede estar decepcionado de alguien y aun así querer que continúe con su trabajo", subrayó Sanders.

Sessions abordó un vuelo el jueves por la mañana junto con varios adjuntos y líderes de la división delictiva del Departamento de Justicia, pero no atendió preguntas de los medios noticiosos que viajan con él.

El secretario de Justicia llegó a El Salvador en busca de formas de aniquilar a la brutal pandilla MS-13. Como parte de sus esfuerzos por aumentar el apoyo para su compaña contra la inmigración no autorizada, el gobierno de Trump ha intentado cada vez más que la pandilla con lazos en Centroamérica sea la cara del problema. Los recientes asesinatos ligados a sus integrantes han avivado el debate a nivel nacional respecto a la inmigración.

Mientras sigue adelante con la agenda contra la delincuencia por la que se ganó la simpatía de Trump, Sessions planea reunirse con su colega salvadoreño, el secretario de Justicia Douglas Meléndez, antes de dialogar con otras autoridades en lo que su programa llama una fuerza transnacional antipandillas. Hará un recorrido en un centro de detenciones y se reunirá con exintegrantes de la MS-13, también conocida como Mara Salvatrucha, que Sessions ha llamado una amenaza preocupante a la seguridad pública en Estados Unidos.

La pandilla es una organización delictiva internacional, con decenas de miles de miembros en varios países centroamericanos y norteamericanos. La pandilla se originó en comunidades de inmigrantes en Los Ángeles en la década de 1980 y posteriormente se extendió a Centroamérica cuando sus líderes fueron deportados.