CHICAGO (AP) — Pardeep Kaleka se pasó varios días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2011 en la gasolinera de su padre en South Milwaukee, temiendo que su familia hostigada por personas que presumiesen que ellos eran musulmanes. No, explica Kaleka a nombre de su padre, que apenas domina el inglés, la familia es sij, una religión originaria en el sur de Asia que está basada en la igualdad y no tiene relación con el islam.

Pero en medio de una nueva ola se sentimiento anti islam desde los ataques terroristas en París y San Bernardino, California, Kaleka ha prometido un enfoque totalmente diferente.

"Para nosotros no importa a quiénes están atacando", dijo Kaleka, un ex policía de Milwaukee y maestro cuyo padre fue una de seis personas muertas en el 2012 cuando un supremacista blanco abrió fuego en un templo sij en Oak Creek, Wisconsin. "Esta vez no podemos diferenciarnos entre nosotros. Cuando se usa retórica de odio no podemos quedarnos al margen".

En todo Estados Unidos, sijs y musulmanes se están uniendo para defender sus respectivas religiones. Alguien determinado a hacer daño a musulmanes no entendería — ni le importaría — la distinción entre las dos fes, y ambas merecen vivir en paz.

Así que planean sesiones educacionales y actos públicos. Convencieron al FBI a que monitoree los delitos contra sijs. Hablan con legisladores y respaldan las acciones legales del otro, incluyendo una demanda presentada sobre un programa de espionaje electrónico de la policía de Nueva York contra musulmanes en Nueva Jersey.

"Estamos juntos en esta pelea", dijo Gurjot Kaur, un abogado de la Coalición Sij, fundada la noche del 11 de septiembre.

El sijismo, una religión monoteísta, fue fundada hace más de 500 años en la región del Punjab y tiene unos 27 millones de seguidores en todo el mundo.

Hay más de 500.000 sijs en los Estados Unidos. Los hombres se cubren la cabeza con turbantes — que son considerados sagrados — y no se afeitan la barba.

Reportes de hostigamiento, intimidación y vandalismo contra sijs han aumentado en semanas recientes.

La semana pasada, un templo sij en el condado Orange, en California, fue vandalizado, como lo fue una camioneta en el estacionamiento por alguien que escribió mal la palabra "islam" e hizo una referencia obscena al estado Islámico.

Una mujer sij dijo que recientemente fue obligada a mostrar su sacaleches antes de tomar su asiento en un vuelo a Minneapolis porque otro pasajero pensó que ella pudiera ser una terrorista. Varis hinchas sijs de fútbol americano dijeron que inicialmente no se les permitió entrar al Qualcomm Stadium para ver el juego de los Chargers de San Diego contra los Broncos de Denver porque llevaban turbantes. Niños sijs dicen que han sido hostigados en la escuela.

Para la mayoría de los sijs, gran parte del problema ha sido frecuentes encaros y comentarios y ocasionales insultos en la internet.

Pero en ocasiones, la hostilidad resulta en violencia.

Un adolescente del área de Chicago fue acusado con un crimen de prejuicio luego de un incidente en septiembre en el que llamó Inderjit Mukker, un taxista sij de 53 años, "Bin Laden" y le golpeó repetidamente en el rostro, fracturándole un hueso y dejándole inconsciente.

En el 2012, el supremacista blanco Wade Michael Page mató a seis personas e hirió a otras tres en el templo sij de Oak Tree. Kaleka dice que su padre, Satwant Singh Kaleka, fue la última persona muerta dentro del templo, luego que Page irrumpiese en la oficina en la que Kaleka padre llamaba a la policía.