SOUTH PORTLAND, Maine, EE.UU. (AP) — En medio de una pertinaz llovizna veraniega en un puerto de Maine, el biólogo marino Walt Golet ayuda a manejar una grúa para poder pesar un enorme atún de aleta azul, en el marco de una competencia de pesca.

Pero este año el evento celebrado en South Portland se distingue pronunciadamente de los de años anteriores, pues la cantidad de atunes pescados es mucho mayor.

Hace apenas una década en el Torneo de Pesca Sturdivant Island, hubo varios años consecutivos en que los participantes no capturaron a un solo pez en el Golfo de Maine. Este año, hubo un récord con 30, incluyendo el más gordo que pesó 363 kilos (801 libras).

El fenómeno se da en medio de un crecimiento voluminoso en la población de atunes en el océano Atlántico. Pero la asombrosa recuperación de la especie ha suscitado una gran controversia entre pescadores, ambientalistas y científicos sobre la verdadera magnitud del fenómeno, tomando en cuenta que sigue siendo una fracción de lo que era hace unos 60 años.

“Probablemente no hay pescado más politizado que el atún de aleta azul del océano Atlántico”, dijo Golet, profesor de la Universidad de Maine. "Hay mucha gente que se apasiona por este pescado, y hay mucha gente cuya fuente de subsistencia es este pescado”.

El atún desde siempre ha sido el punto de discordia entre los pescadores comerciales, que pueden ganar abultadas sumas de dinero con uno solo de esos pescados, los ambientalistas que los consideran maravillas de la migración marina y los consumidores que pagan caro por ese manjar en los restaurantes.

Como el atún se usa mucho en el sushi y sashimi, es particularmente valioso en Japón, pues un solo atún puede rendir para varias comidas. Un solo pescado se vendió a 1,75 millones de dólares en una subasta en Japón en el 2013. Pescadores del torneo de Sturdivant Island este año avisaron que muchos de los atunes capturados ese día eventualmente serían exportados a Japón.

El atún, capaz de cruzar el Atlántico en 60 días, es criado por los humanos desde hace siglos, y las ventas totales anuales del pescado ascienden a cientos de millones de dólares. El atún de aleta azul es considerado una especie en peligro de extinción debido en parte a la sobrepesca.

Pero reguladores internacionales dicen que la especie se ha recuperado lo suficiente como para permitir una mayor pesca, y en Estados Unidos la cuota fue aumentada en un 17% este año, para deleite de los comerciantes, aunque los grupos ambientalistas se disgustaron.

El atún de aleta azul es pescado en ambas partes del océano, con arpones y cañas de pescar en el Occidente, y con mallas en el Oriente.

Para pescadores comerciales como Pete Speeches, quien se gana la vida en esa actividad en Portland, el aumento de la cuota permitida es reflejo de la recuperación de la población marina que viene dándose desde hace un tiempo.

“Definitivamente son más abundantes”, expresó en momentos en que se disponía a bajar un atún de 305 kilos (673 libras) de su barco en el torneo de Sturdivant Island.

Grupos ambientalistas se quejan de que un aumento en las cuotas de pesca a largo plazo podría deshacer años de ardua labor de conservación. Shana Miller, directora del programa de protección del atún para la Ocean Foundation, dijo que un aumento de la cuota por cientos de miles de libras es excesivo.

Permitir más pesca es perjudicial porque se podría recaer en la sobrepesca, y porque el aumento reciente de las temperaturas marítimas podría retardar la reproducción de la especie, dijo Miller.

“Lo impulsaron a un nivel que ellos mismos saben que llevará a una merma en las existencias, lo que de verdad no tiene sentido en absoluto”, dijo Miller.

Además, hay cierta incertidumbre entre los científicos sobre el estatus de la población de la especie, dijo Grantly Galland, biólogo marino y encargado de estudios sobre conservación del atún para Pew Charitable Trusts.

“Cualquier descenso en la población de ese pez hoy en día perjudicará a los pescadores a largo plazo”, declaró.

El aumento de la cuota equivale a unos 34.000 kilos (750.000 libras) incluyendo a Estados Unidos y otros países que pescan en el Atlántico occidental como Canadá y Japón.

En el Atlántico Oriental, las cuotas están subiendo aun más. Una agrupación internacional accedió a aumentar la cuota allí este año en más de una quinta parte, a más de 27 millones de kilos (60 millones de libras). Habrá aumentos de millones más en los dos años subsiguientes.

El manejo del atún de aleta azul en el océano Atlántico es más complejo que el de otras especies, porque abarcan numerosas fronteras internacionales en sus rutas dispares para alimentarse y reproducirse.

La Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico, a la que pertenecen unos 50 países incluyendo Estados Unidos, difundió el año pasado un informe donde afirma que la especie se está recuperando pero enfatiza que perduran serios desafíos.

Aunque la cuota para la pesca de atún en Estados Unidos aumentó este año, habrá una estricta vigilancia de la reproducción de la especie, dijo Brad McHale, especialista en temas de pesca para la Administración Nacional de Estudios Oceánicos y Atmosféricos.

“No podemos sacar de los océanos más de que se están reproduciendo naturalmente”, dijo McHale. "Ese es un esfuerzo constante”.

Steve Weiner, un pescador de 50 años en Ogunquit, Maine, dijo que le preocupa la disminución del atún en ambos lados del Atlántico.

"Me agrada que haya un aumento de la cuota a este lado porque la merecemos, pero esta especie no será administrada eficazmente a menos que todas las especies del Atlántico sean administradas eficazmente”, expresó.

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La videoperiodista de la Associated Press en Washington Federica Narancio contribuyó con esta nota.