HONOLULU (AP) — El temor que vivieron más de un millón de personas en Hawai de que estaban por ser atacadas con un misil nuclear, todo por un error, aviva el escepticismo sobre la capacidad de las autoridades para mantenerlas informadas en caso de una verdadera emergencia.

Los habitantes y turistas por igual continuaban nerviosos un día después de que una alerta errónea fuera enviada a los teléfonos celulares en las islas, con una advertencia para que buscaran refugio inmediato y la afirmación inquietante de “Esto no es un simulacro”.

“Mi confianza en la capacidad de nuestros así llamados líderes para diseminar esta información vital ciertamente quedó afectada”, declaró Patrick Day, quien saltó de la cama cuando la alerta fue emitida el sábado en la mañana. “Tendría que pensarlo dos veces antes de actuar frente a cualquier aviso futuro”.

La advertencia equivocada fue enviada durante el cambio de turno en la Agencia de Administración de Emergencias de Hawai, cuando alguien que hacía una prueba de rutina oprimió el botón de alerta real, dijeron las autoridades estatales.

Los funcionarios intentaron garantizarles a los habitantes que no se repetirían las falsas alarmas. La agencia modificó los protocolos para que sea forzoso que dos personas envíen una alerta y facilitó cancelar una falsa alarma, proceso que requirió casi 40 minutos.

El presidente Donald Trump dijo que el gobierno federal “se involucrará” con Hawai, pero no dio más detalles.

El error causó pánico como si se tratara del fin del mundo en todas las islas, conocidas por ser un paraíso de la despreocupación. Los padres abrazaron a sus hijos, se apiñaron en bañeras y rezaron. Los estudiantes corrieron hacia todas partes en la Universidad de Hawai para refugiarse en los edificios. Los conductores abandonaron sus vehículos en una carretera y se ocultaron en un túnel. Otras personas se resignaron a un destino que no podían controlar y simplemente aguardaron el ataque.

El sistema 911 de la isla de Oahu quedó rebasado con más de 5.000 llamadas. No hubo emergencias importantes durante la falsa alarma, dijo el alcalde Kirk Caldwell.

Una investigación sobre lo que salió mal estaba en marcha el domingo en la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés), la cual establece las normas para el envío de alertas de emergencia a teléfonos celulares por parte de autoridades locales, estatales o federales a fin de advertir del peligro de huracanes, incendios e inundaciones súbitas, así como para anunciar búsquedas de niños desaparecidos.

El estado de Hawai “no tenía salvaguardas razonables ni controles de procesos para impedir la transmisión de una alerta falsa”, dijo el presidente de la FCC, Ajit Pai, en un comunicado, en el que describió la falla como “totalmente inaceptable”.

“Las alertas falsas mellan la confianza del público en el sistema de alertas y por lo tanto reducen su efectividad durante las emergencias reales”, señaló.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, exhortó a los estadounidenses a no perder la confianza en su gobierno.

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Melley informó desde Los Ángeles. Tom Strong en Washington contribuyó a este despacho.