HOUSTON (AP) — El historial de Chris Paul en los playoffs está repleto de dolorosas derrotas.

Lo mismo ocurre con James Harden.

Y el entrenador Mike D'Antoni supera las decepcionadas acumuladas por sus dos estrellas.

En caminos separados, ninguno se ha consagrado en los playoffs. Juntos, su suerte podría cambiar. Son los responsables de que los Rockets de Houston afronten la postemporada con la mejor marca de la NBA, en una liga en la que Golden State y Cleveland han dominado en años recientes, y no sería una sorpresa que el triunvirato Paul-Harden-D'Antoni conquistar el campeonato en junio.

Al iniciar la última semana de la campaña, los Rockets establecieron un record de la franquicia con 64 victorias y aseguraron el primer lugar de la Conferencia del Oeste.

Pero este grupo — quizás inspirado por sus fiascos previos en los playoffs — sabe que tiene mucho por delante. Los Rockets no se coronan desde 1995.

“El objetivo final es alzar ese trofeo”, dijo Harden. “Hasta que podamos lograrlo, no vamos a festejar nada. ... no hemos ganado nada aún”.

D'Antoni, quien cumplirá 67 años el próximo mes y sería el técnico de mayor edad en ganar un título de la NBA si Houston se proclama campeón, ha revivido su carrera en Houston. Llevó a los Rockets a las semifinales del Oeste en su primer año la pasada temporada. En la víspera de estos playoffs, D'Antoni insiste que no dedicará un solo segundo sopesando sobre todo lo que le salió mal en sus anteriores postemporadas.

“Cero”, replicó cuando se le preguntó cuán mucho cavila sobre sus fracasos en los playoffs.

D'Antoni sabe bastante.

En 2004-05, sus Suns de Phoenix ganaron 62 partidos en la temporada regular y alcanzaron la final de la conferencia antes de perder ante el eventual campeón San Antonio en cinco partidos. Los Suns repitieron en la final de conferencia al año siguiente, pero fueron eliminados por Dallas en seis partidos. Sucumbieron en la primera ronda en 2007, y luego en la primera en 2008.

Sufrió más decepciones cuando dirigió a los Knicks de Nueva York y a los Lakers de Los Ángeles.

Nueva York fue barrido por Boston en 2011, y Los Ángeles por los Spurs en 2013, ambas en primera ronda. Previo a la pasada temporada, D'Antoni llevaba nueve años sin una victoria en la postemporada.

“Hemos tenido una fabulosa temporada regular, pero ya no importa”, dijo.

Los fracasos de Paul quizás sean lo más escudriñados. El nueve veces ‘All-Star’, que llegó a Houston en un canje durante el verano, tiene nueve participaciones en los playoffs y nunca ha podido pasar de la segunda ronda. La más dolorosa de todos esos fiascos fue en 2015, irónicamente ante Houston, cuando Paul y los Clippers desperdiciaron una ventaja 3-1 en la semifinal de conferencia. Fueron vapuleados en el quinto partido, dejaron escapar una diferencia de 19 puntos en la segunda mitad en Los Ángeles en el sexto partido y finalmente cayeron en el séptimo en Houston.

Eso ha quedado en el pasado, dice Paul.

“Estamos tratando de disfrutar el momento... sin preocuparse de todas esas cosas”, indicó. “Quizás cuando todo haya pasado, entonces podrá reflexionar”.

Harden también ha tenido sus disgustos. Su espléndida temporada de 2016-17 prometía, especialmente luego que Houston aplastó a San Antonio como visitante en el primer duelo de la semifinal del Oeste. Pero San Antonio ganó cuatro de los siguiente cinco, incluyendo una paliza 114-75 para sentencia la serie en Houston, con Harden neutralizado a tan solo 10 puntos.

“Lo que he aprendido estos años es que no puedes ganar solo”, afirmó Harden. “Necesitas de los aportes de los demás, meter los tiros importantes, ejecutar jugadas clave, y ahora contamos con gente que en cualquier noche puede marcar la diferencia”.