WASHINGTON (AP) — El Senado estadounidense se aprestaba a presentar su proyecto de reforma fiscal el jueves, con recortes de impuestos por valor de miles de millones de dólares, derogación de la deducción federal por impuestos estatales y municipales y una probable reducción de los tramos impositivos de siete a cuatro.

En tanto, la comisión de la cámara baja encargada de redactar su proyecto solo aguardaba algunos cambios de último momento introducidos por el autor principal para aprobarlo.

La norma sería la primera reforma profunda del código tributario estadounidense en tres décadas. Destacando su importancia política para los republicanos y el presidente Donald Trump, altos funcionarios del ejecutivo se reunieron a puertas cerradas el miércoles con los senadores que ultimaban los detalles del proyecto.

El presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, Orrin Hatch, planea develar el proyecto de la cámara alta el jueves. En la víspera, algunos de sus principales contornos parecían ser los definitivos, pero otros estaban en discusión.

En la Cámara de Representantes, el presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios, Kevin Brady, introducía cambios de último momento antes de la votación para someterlo al pleno. Se supone que los cambios son necesarios para cumplir con el tope de 1,5 billones de dólares que el proyecto puede sumar al déficit de 20 billones. Un cálculo preliminar de la Comisión Tributaria Conjunta, un organismo apartidista del Congreso, sumaría 74.000 millones de dólares más de lo permitido a los déficits a 10 años.

Con sus revisiones, Brady probablemente busca consolidar los votos republicanos para que la cámara apruebe rápidamente el proyecto. Se prevé que los demócratas se opondrán en bloque.

Brady no quiso dar el menor indicio el miércoles de lo que sucedería, y los miembros demócratas de la comisión solo podían dar conjeturas. “Se vienen cambios importantes en su propuesta”, dijo a la prensa Richard Neal, el demócrata de mayor jerarquía.

El debate en comisión del proyecto por casi 6 billones de dólares tomó tres días, durante los cuales los republicanos incorporaron decenas de enmiendas y frustraron los esfuerzos de los demócratas por revisarlo.