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Tras demora por enjambre de abejas, Rojos vencen a Gigantes

May 7, 2019
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Un enjambre de abejas provoca un retraso en el comienzo del juego entre los Rojos de Cincinnati y los Gigantes de San Francisco, el lunes 6 de mayo de 2019 (AP Foto/John Minchillo)

CINCINNATI (AP) — Las abejas revolotearon cerca del plato. Un novato pegó dos jonrones. Un antesalista terminó lanzando en el montículo. Los bateadores de Cincinnati recibieron pelotazos que impusieron un récord. Y los Rojos lograron un triunfo holgado.

Seguramente a Bruce Bochy le han quedado muchos recuerdos de su último encuentro en el Great American Ball Park.

Nick Senzel inauguró el duelo con un jonrón, luego de que un enjambre de abejas finalmente abandonó home, y el novato volvió a conectar un vuelacerca en su próximo turno al bate el lunes, para que los Rojos vapulearan 12-4 a los Gigantes de San Francisco.

Se preguntó al manager de los Gigantes su opinión sobre un juego en el que hubo muchas rarezas, no todas por causa de los insectos.

“¡Uf!”, se limitó a exclamar Bochy, frotándose los ojos con los puños.

En el encuentro se empató un récord, con cuatro bateadores de Cincinnati que fueron golpeados por pitcheos en un inning. El antesalista venezolano de los Gigantes, Pablo Sandoval, lanzó en el octavo inning y propinó también un pelotazo, con lo que igualó otra marca.

Para ese momento, Bochy no era el único que se tallaba los ojos.

El primer lanzamiento se pospuso 18 minutos, tras la aparición de las abejas encima de la malla protectora colocada en el backstop. Los peloteros y umpires debieron alejarse a una distancia prudente.

“Nunca había visto eso”, dijo Senzel. “Fue una locura. No sabía qué pasaba en la primera base. Luego vi el enjambre”.

Fue la segunda demora por abejas de un juego de los Gigantes en Cincinnati. Su encuentro en el estadio Riverfront del 17 de abril de 1976 se postergó por 35 minutos cuando un enjambre invadió la caseta del equipo visitante. Los Rojos ganaron 11-0.

Otro juego en Riverfront, en esa ocasión contra los Filis, se demoró 17 minutos en 1987, y el abridor de los Rojos, Ted Power, recibió un aguijonazo en una mano.

Muchas miradas se posaron sobre Senzel durante la serie entre los dos ataques menos productivos de la Liga Nacional. El pelotero, segunda selección general en el draft amateur de 2016, fue convocado para reforzar un bateo que tenía un promedio de .207, el peor de las mayores.

Logró un jonrón al segundo pitcheo de Drew Pomeranz (1-4) y desapareció de nuevo la pelota en la segunda entrada para colocar la pizarra en 6-0. Bateó de 17-4 en la serie, con tres bambinazos solitarios.

Es el primer pelotero novato de Cincinnati que consigue tres vuelacercas en sus primeros cuatro compromisos.

“Sinceramente, no creo que haya estado tan bien”, indicó Senzel, quien se llevó tres ponches y bateó para una doble matanza. “Todavía no llego al lugar que quería. Hay mucho espacio para crecer”.

Cuatro peloteros de los Rojos fueron golpeados por lanzamientos durante la sexta entrada, dos de ellos con las bases llenas, para empatar el récord de Grandes Ligas para una entrada. Cuatro bateadores de Boston fueron golpeados por Pittsburgh en 1893.

Y cuando Sandoval cumplió la segunda aparición de su carrera como pitcher y golpeó a su compatriota José Peraza en el octavo episodio, empató la marca de la Liga Nacional e impuso un récord de la era moderna para los Rojos, con cinco peloteros que se llevaron pelotazos en un duelo.

Anthony DeSclafani (2-1) permitió cuatro carreras, incluido un jonrón de tres vueltas de Sandoval, a lo largo de seis innings.

Por los Gigantes, el venezolano Sandoval de 4-1 con una anotada y tres remolcadas.

Por los Rojos, los venezolanos Eugenio Suárez de 4-2 con tres anotadas y dos impulsadas, y Peraza de 3-0. Los cubanos Yasiel Puig de 3-1 con una anotada, y José Iglesias de 5-2 con dos anotadas y cuatro producidas.