LA PAZ (AP) — El gobierno chileno instruyó que se retire la denuncia por terrorismo contra cuatro indígenas mapuches debido a su delicado estado de salud, mientras que tres de ellos decidieron levantar la huelga de hambre que comenzaron hace más de 100 días, se informó el sábado.

La decisión de retirar los cargos se tomó después que la presidenta chilena Michelle Bachelet se reunió con los familiares de los mapuches.

La tarde del sábado, tres de ellos decidieron levantar la huelga de hambre, informó a Noticias 24 Horas de Chile, Cristian Trancal, vocero de los mapuches. Pero Ariel Trangoll mantiene la medida por la desconfianza en el gobierno, explicó Trancal.

Poco antes, el ministro del Interior, Mario Fernández, dijo que se instruyó “la recalificación de las conductas” de los acusados para que se los juzgue bajo el Código Penal y no bajo la ley antiterrorismo, informó a Noticias 24 Horas de Chile.

Horas antes, un tribunal oral de Temuco, al sur de la capital chilena, rechazó la solicitud del gobierno y de familiares de cambiar la prisión preventiva, que se extiende por 15 meses, por arresto domiciliario total. Los fiscales alegaron que no se les puede liberar porque son un peligro para la sociedad.

El jefe indígena Alfredo Trancal y los hermanos Ariel, Benito y Pablo Trangol, fueron acusados de incendiar un templo evangélico en 2016, cuando supuestamente ingresaron armados al recinto donde se realizaba un rito, apuntaron con armas a los presentes y los hicieron salir, y luego lo quemaron.

Por su parte, Cristian Trancal dijo que se logró “doblar la mano al gobierno”.

Mientras tanto, otro acto incendiario se produjo la noche del viernes en la región sureña de la Araucania. Un grupo de desconocidos quemaron al menos dos camiones de una empresa de transportes. Cerca del lugar donde fue la quema se encontraron panfletos en favor de la causa mapuche.

Grupos desconocidos periódicamente queman camiones, maquinaria agrícola, camionetas, sectores pequeños de aserraderos e iglesias y torres de alta tensión en una región militarizada por el gobierno de Bachelet.

En el país hay alrededor de 2.000 comunidades mapuches, una etnia que representa a cerca del 5% de los 17,3 millones de chilenos. De éstas, unas 200 rechazan la política oficial de reparto de pequeños terrenos y reivindican la lucha por las tierras de sus antepasados.