PARÍS (AP) — El presidente francés Emmanuel Macron está probándose en una nueva función: la de mediador en busca de la paz para el Medio Oriente.

Macron trata de resolver la crisis política del Líbano y preservar la estabilidad regional, haciendo valer el peso comercial que tiene Francia con países enemistados entre sí y con los que los franceses tienen fuertes lazos históricos.

Es una apuesta arriesgada, pero Macron puede estar mejor ubicado que nadie para conseguirlo en estos momentos.

Mucho dependerá de lo que suceda en su reunión del sábado con el primer ministro libanés Saad Hariri. Si es que se le permite a Hariri salir de Arabia Saudita, donde permanece, no se sabe si por voluntad propia o forzado, desde su extraña renuncia, que conmocionó al Líbano.

Macron dijo que invitó a Hariri y a su familia por unos días y que espera que vuelva pronto al Líbano.

Las tensiones internas del Líbano, no obstante, podrían complicar su retorno. Analistas dicen que Francia, país que Hariri visita a menudo porque su familia tiene muchos vínculos con los franceses, podría ser un buen sitio para que el líder libanés espere a ver el rumbo que toman las cosas en su país.

La invitación parece ser parte de lo que se perfila como una estrategia más amplia de Macron que buscaría aumentar la influencia de Francia en la región en momentos en que el mandatario estadounidense Donald Trump es visto como una figura impredecible y hasta desinteresada.

La oficina de Macron dijo que la estrategia de Francia es hablar con todas las potencias de la región, sin jugarse por ningún bando.

Eso es algo importante, y delicado, para el Líbano. Arabia Saudita está enfrascada en una lucha por influencia en la región con Irán, y los dos países apoyan distintas facciones en el Líbano.

Hariri anunció su renuncia desde Arabia Saudita hace dos semanas, preocupado por las interferencias de Irán y de su aliado libanés Jezbolá, la organización chiíta, en los asuntos regionales. Muchos creen que la dimisión fue orquestada por los suníes sauditas y temen que el Líbano se vea arrastrado a la batalla por la supremacía regional.

Francia, por su parte, tiene una relación de siglos con el Líbano y una tradición “de interesarse” en su bienestar, “muy arraigada en su política exterior”, afirmó Francois Heisbourg, presidente del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

Heisbourg opinó que recibir a Hariri “no ofrece una solución política” a los problemas que enfrenta el Líbano, pero “tiene sus ventajas el ayudar a calmar las aguas... en un país que secuestra a primeros ministros extranjeros”.

Macron está a favor de la integración europea y de la globalización, y desde que asumió hace seis meses ha tratado de ganar estatura internacional.

Tras una inesperada escala en Riad para conversar con el príncipe heredero Mohammed Bin Salman el viernes, Macron habló de la crisis del Líbano con el secretario general de las Naciones Unidas Antonio Guterres y mantuvo varias conversaciones telefónicas para tratar de arreglar la visita de Hariri.

Macron estaría empeñado no solo en normalizar las cosas en el Líbano sino también en contener el encono de Arabia Saudita hacia sus rivales del Golfo Pérsico.

Un diplomático francés dijo que Francia está usando estos contactos para presionar a los sauditas a que no interfieran en los asuntos de otros. El funcionario habló a condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a tocar el tema.

Macron quiere asimismo mantener buenas relaciones con Irán y planea visitar ese país el año que viene.

El mandatario “quiere que Francia sea un intermediario honesto”, afirmó Denis Bauchard, ex diplomático y experto en el Medio Oriente que trabaja en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales. “Francia no puede reemplazar a Estados Unidos en la región y Macron no tiene la intención ni la posibilidad de hacerlo, pero sí puede desempeñar un papel” de mediador, acotó.

El ministro de relaciones exteriores Jean-Yves Le Drian, por otro lado, tiene una relación personal con el príncipe heredero saudita, de cuando ambos sirvieron como ministros de defensa.

Es de notar asimismo que Francia tiene fuertes lazos comerciales con la región que puede tratar de aprovechar para hacer presión.