WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump, furioso por un acuerdo que su exabogado personal Michael Cohen alcanzó con los fiscales, dijo que sería mejor si “voltearse” fuera ilegal porque la gente “simplemente inventa mentiras”.

En una entrevista televisada el jueves, el mandatario estadounidense minimizó su relación con Cohen, quien asegura que el actual mandatario le dio instrucciones para pagar el silencio de dos mujeres que acusan a Trump de tener relaciones íntimas con él.

El presidente argumentó que Cohen solo era para él un abogado a tiempo parcial y lo acusó de inventar historias para reducir su exposición legal. Dijo que Cohen tenía muchos otros clientes.

“Sé todo sobre voltearse”, dijo Trump en el programa "Fox and Friends”, que grabó la entrevista con él en la Casa Blanca el miércoles. “Durante 30, 40 años he visto a los que se voltean. Todo es maravilloso y luego les dan 10 años de cárcel y se van contra cualquiera que esté inmediatamente arriba o tan alto como puedan”.

Sus declaraciones se conocen mientras su Casa Blanca trata de manejar el golpe que representó el acuerdo de Cohen y la sentencia del exdirector de campaña de Trump, Paul Manafort, por cargos financieros. El presidente indicó que los problemas legales de Cohen surgieron de sus otros negocios, que incluyen el involucramiento con la industria de taxis en la ciudad de Nueva York.

Entonces, realizó un sorprendente ataque contra los sospechosos que entregan pruebas y actúan como testigos de la fiscalía, un elemento básico del sistema judicial penal.

"Se le llama dar cambiar de lado y casi debería ser ilegal", dijo Trump. "Siendo justos con él, la mayoría de la gente va a hacer eso”.

En la madrugada del jueves, Trump tuiteó: "¡NO COLUSIÓN - CAZA DE BRUJAS MANIPULADA!”, una referencia a la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la intromisión de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016.

Cohen se declaró culpable el martes de ocho cargos, entre ellos violaciones de las leyes de financiamiento de campañas que, dijo, realizó en coordinación con el mandatario. A puerta cerrada, Trump expresó preocupación y frustración porque el hombre familiarizado con sus acuerdos políticos, personales y comerciales durante más de una década se haya puesto en su contra.

Sin embargo, la Casa Blanca no mostró una estrategia clara para lidiar con las repercusiones. En una rueda de prensa, la vocera Sarah Huckabee Sanders insistió en al menos siete ocasiones en que Trump no había hecho nada malo y que no era objeto de acusaciones criminales. Canalizó las preguntas sustantivas al abogado personal del presidente, Rudy Giuliani, quien estaba en un campo de golf en Escocia. Aliados externos a la Casa Blanca dijeron que habían recibido pocas indicaciones de cómo responder a los hechos en sus apariciones en noticieros. Y no quedó claro si el Ala Oeste organizaba algún tipo de respuesta coordinada.

En la entrevista, Trump argumentó erróneamente que los pagos a cambio de silencio “ni siquiera eran una violación de campaña” porque él después reembolsó a Cohen el dinero personalmente y no con fondos de campaña. La ley federal restringe cuánto dinero pueden donar los individuos a una campaña, prohíbe a corporativos hacer contribuciones directas y exige la transparencia de las transacciones.

Cohen dijo el martes que utilizó empresas fantasma para hacer pagos a la exmodelo de Playboy Karen McDougal y a la actriz de películas pornográficas Stormy Daniels con el fin de comprar su silencio y así evitar perjudicar las elecciones de 2016.

Trump ha insistido en que se enteró de los pagos hasta después que se hicieron, a pesar de la difusión de conversaciones grabadas de 2016 en donde se escucha a Trump y Cohen mencionar un acuerdo para pagarle a McDougal por su versión de que tuvo un amorío en 2006 con Trump.

La Casa Blanca ha negado que el presidente haya mentido, y Sanders dijo que esa afirmación es “ridícula”. Sin embargo, no ofreció explicación sobre las distintas declaraciones de Trump.

Mientras Trump ventilaba sus frustraciones, sus asesores en la Casa Blanca buscaban proyectar calma. Acostumbrados a la siempre presente sombra de las investigaciones federales, los empleados del Ala Oeste absorbieron el martes los anuncios casi simultáneos del acuerdo de culpabilidad de Cohen y la declaración de culpabilidad contra el expresidente de campaña de Trump, Paul Manafort, por delitos financieros.

No sorprendió que Cohen estuviera en problemas _ fiscales federales registraron sus oficinas hace meses _ pero Trump y sus aliados fueron tomados por sorpresa cuando también se declaró culpable de delitos financieros durante su campaña, lo que, por primera vez, puso las pesquisas criminales directamente en el presidente.

Ambos casos son resultado, por lo menos en parte, del trabajo del fiscal especial Robert Mueller, quien investiga los intentos de Rusia de influenciar a los votantes en las elecciones de 2016.

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Los periodistas de Associated Press Jill Colvin, Chad Day y Darlene Superville contribuyeron a este despacho.